De Avenida Brasil a Avenida Corrientes, locura por la novela

Martes 8 de julio de 2014
AVENIDA BRASIL se convirtió en un fenómeno de masas y se llevó lágrimas y suspiros por igual. La historia de amor, con dramas y tragedias incluidas, logró quedarse con el rating de Argentina. Había hecho lo propio en el país vecino, de la mano de Red O Globo en 2012, y en todas las naciones donde se emitió la tira.

¿Por qué es un suceso? Simplemente por contar una historia tan real como atrapante. Donde la “buena” es una “mala” en busca de venganza. Según la historia, Rita (Débora Falabella) es una mujer que lucha para recuperar parte de la vida que su madrastra Carminha (Adriana Esteves) le robó cuando era una niña. Tras la muerte de su padre, ella y su amante Max (Maxwell Oliveira) logran deshacerse de la niña y la envían a vivir muy lejos de allí. La pequeña es adoptada por una afectuosa familia que la lleva a vivir a Argentina y la rebautiza con el nombre de Nina.

Allí empieza todo, desde su venganza hasta el reencuentro con su amor: Jorgito (Caua Reymond). Dramas, enredos, engaños, pasión, desamor, traición, muertes. Todos esos condimentos hicieron que Avenida Brasil se convirtiera en un éxito impresionante, que traspasó las fronteras y logró un gran impacto en Argentina. Y el condimento especial se lo puso el galán por el que las chicas mueren. Ese moreno, de barba candado y cuerpo trabajado que conquistó a la audiencia.

Del odio al amor hay un solo paso y eso es lo que le sucede a Nina en su afán por lograr esa venganza que sueña desde niña. Es que le arrebataron todo y es un dolor que lleva dentro sin poder cicatrizar. Enfrente, su madrastra: Carminha, la más mala de todas. Y su maldad, tiene también una historia de fondo, digna de análisis. Ella está influenciada por su padre, Santiago que en el capítulo final toma de rehenes a Tifón (Benicio Murilo) y Nina. Hará justicia por mano propia, hiriendo a su progenitor y así, pasará de villana, a heroína en solo un instante.

Como en toda historia, hay un final feliz. Jorgito y Nina se casan, tienen un hijo y viven comiendo perdices. Perdonarán a Carminha y todo será más felicidad. Y como en Brasil la pasión del amor se une a la pasión del fútbol, el galán consigue el campeonato de fútbol con El Divino, su club.

Toda esa mezcla fue parte de una ficción que cosechó los números más altos del rating argentino en estos últimos tiempos. Por eso, merecía una gran fiesta de despedida en el Luna Park. El mítico estadio recibió a miles de personas que querían ver de cerca al galán de la tira y a todos sus protagonistas. "¡Gracias totales!", gritó Nina en una frase bien nuestra. Su compañero, dejaba ver sus lágrimas de emoción y horas antes mostraba la celeste y blanca con el “10” en la espalda con el nombre Jorgito.

Pasión por la ficción, pasión por el fútbol. Avenida Corrientes fue la Avenida Brasil y viceversa. La locura se desató en las calles y el conmovedor final cerró un ciclo de éxitos.

*Lic. Claudia Seta
@setaclaudia