La negociación con los fondos buitre "no avanza" y Argentina se acerca al default

Luego de la fallida reunión del jueves, funcionarios argentinos volvieron a reunirse con el medidador Daniel Pollack. "Las cuestiones que separan a las partes siguen sin resolverse", dijo. La comitiva volvió a Buenos Aires para obtener "más instrucciones" para seguir negociando.
Viernes 25 de julio de 2014

La delegación argentina que estuvo hoy reunida apenas una hora para tratar de encontrar una fòrmula de solución al litigio con los holdouts regresará esta noche a la Argentina, indicaron agencias internacionales.

.
Por su parte, el mediador Daniel Pollack aseguró que hoy "no" hubo progresos y que "habrá nuevas conversaciones con las partes antes del 30 de julio", al tiempo que anticipó que el grupo de funcionarios argentinos volverá a Buenos Aires para obtener "más instrucciones".
.

La delegación está compuesta por el secretario de Finanzas, Pablo López, el subsecretario Legal, Federico Thea, la procuradora del Tesoro, Angelina Abonna y el subprocurador, Javier Pargamenyt.



El gobierno argentino denunció otra vez ser víctima de una extorsión judicial promovida por esos fondos, a los que califica de "buitres", y aseguró que seguirá pagando su deuda reestructurada pese al fallo del juez federal estadounidense Thomas Griesa que bloquea el dinero para los pagos en Nueva York.

Los fondos especulativos NML Capital y Aurelius tienen una sentencia a su favor de Griesa para el cobro de 1.330 millones de dólares en concepto de bonos impagos de la deuda soberana argentina que entraron en default en 2001.

El juez bloqueó el pasado 27 de junio un giro de 539 millones de dólares de Argentina a un banco de Nueva York para pagar un tramo de su deuda canjeada en 2005 y 2010, exigiendo el cumplimiento de su sentencia que establece que al mismo tiempo el país debe abonar a los litigantes.

Si ese pago a los bonistas que entraron en las reestructuraciones no se efectúa antes de que venza el plazo de gracia el 30 de julio, el país entraría en un default técnico, diferente al colapso total de fines de 2001 pero de consecuencias imprevisibles para su economía.