Diario del Mundial de Básquet: Al calor de la selección

Viernes 29 de agosto de 2014
Con 35 grados a la sombra, Sevilla se cocina a fuego lento. La Copa del Mundo está a horas de comenzar y la región de Andalucía sufre una ola de calor que provoca incendios en los parques públicos y un clima muy espeso. Esas altas temperaturas marcan el andar de los hinchas y periodistas que ya empiezan a llenar la ciudad para seguir el camino de Argentina, que viene de jugar amistosos en Serbia y Madrid.

En todas las esquinas se pueden encontrar gigantografias de lo jugadores de la selección de España. Los hermanos Pau y Marc Gasol, junto con Ricky Rubio, son las caras de la mayoría de las marcas que acompañan al Mundial. En esas mismas esquinas las familias abundan, ya que hasta mediados de septiembre es período vacacional en todo el país ibérico. De todas formas, Sevilla es muy parecido a cualquier ciudad del interior de Argentina: a las 3 de la tarde la mayoría de los comercios bajan sus persianas y las calles quedan desiertas hasta que comienza a bajar el sol.

Hacia el Centro Deportivo San Pablo me dirigí en el primer día de contacto con los jugadores albicelestes. Luego del proceso de acreditación, pude presenciar la última parte del entrenamiento nacional, aunque apenas fueron unos tiros al aro de compromiso y nada de táctica y estrategia, para no mostrar las cartas antes del debut del sábado ante Puerto Rico.

La visita de ocasión fue la del gobernador de Sevilla, que se acercó al estadio y se sacó fotos con la selección argentina, no sin antes dejar su deseo de cara a la Copa del Mundo. “Pues sino juega España en Sevilla, queremos que gane Argentina”, dijo ante los micrófonos de la prensa. La pregunta es qué habrán sentido los periodistas croatas o puertorriqueños que presenciaban la escena.

Primero Julio Lamas, luego Pablo Prigioni y Nicolás Laprovittola, fueron los jugadores argentinos que enfrentaron los micrófonos. Las preocupantes tareas en la preparación, la falta de jugadores emblemas como Ginóbili o Delfino y el primer encuentro del campeonato, fueron los principales temas a responder.

En el medio me tocó dar un panorama de la selección y el básquet argentino a periodistas de Croacia, segundo rival en la fase de grupos. No, en croata no. En inglés e intercambiando información. ¿Qué pasó con Ginóbili?¿Qué jugadores suplirán su lugar?¿Scola podrá tirar del carro argentino una vez más? Repondí todo amablemente y me aseguré un lugar donde dormir si el día de mañana visito dicho país. Nunca está de más.

La jornada finalizó poco a poco, aunque la temperatura no dio tregua e incluso por la noche, el calor siguió siendo agobiante. Un aire acondicionado cotiza más que el dólar en Argentina, y aquí en España, por suerte, no hay colectivo que no tenga un equipo funcionando al taco.

El viernes será día de nuevos entrenamientos y otro contacto con la prensa. Ya el sábado, por la mañana argentina, mediodía español, la selección debutará en el Mundial. Mientras tanto, espero una tregua del clima, sino se me quedarán pegados los dedos a las teclas de la notebook. Y ahí sí necesitarán un tradutor croata para entender qué quise escribir.