Argentina se floreó ante Puerto Rico y ganó en el debut

El equipo de Lamas venció al conjunto boricua por 98 a 75 en el juego debut de ambos seleccionados por la zona B. Luis Scola, con 20 puntos, fue el goleador albiceleste.
Sábado 30 de agosto de 2014
Ante casi 4.500 espectadores (3 mil de ellos argentinos), en el Palacio de los Deportes de la ciudad, el equipo de Julio Lamas edificó una labor convincente, casi sin fallas, y reverdeció aquellos viejos laureles que hicieron tan merecido el mote de Generación Dorada.

Sin algunos nombres que coronaron las grandes gestas (Emanuel Ginóbili, Carlos Delfino), el conjunto argentino disimuló esas ausencias y concretó un triunfo superlativo ante un adversario que, a priori, se erigía en amenaza en este grupo B que se celebra en la calurosa Sevilla.

Los parciales del encuentro fueron los siguientes: Argentina 27-19, 45-38, 69-49 y 98-75

El vigente capitán Luis Scola aportó 20 tantos y 9 rebotes; el alero santafesino Andrés Nocioni descolló con 18 unidades y 11 recobres bajo los cestos, mientras que el marplatense Selem Safar resultó figura con 18 puntos (4-8 en triples), ingresando como suplente.

En Puerto Rico el máximo encestador fue el armador José Juan Barea, con 24 tantos.

El arranque argentino entusiasmó. 'Chapu' Nocioni rememoró aquellas épicas jornadas de Indianápolis 2002 y se convirtió en 'león' bajo ambos tableros (5 rebotes), agregándole eficacia a sus lanzamientos (10 puntos; 4-6 en tiros de cancha).

El también santafesino Herrmann demostró su gravitación en territorio ajeno (7 puntos, 4 rebotes), mientras que el capitán Scola fue importante arrastrando marcas. Así, el equipo de Lamas defendió bien, atacó mejor y dominó conceptualmente. No sólo en el desarrollo sino también en la pizarra.

Un doble de Nocioni, tras asistencia de Facundo Campazzo, permitió un 21-10 (a falta de 2m. 53s.) que luego se estiró a 13 (23-10), cuando el venadense Herrmann conectó un rebote ofensivo y apareció en soledad.

El técnico de Puerto Rico, el español Paco Olmos, mandó a la cancha a Barea para que el incendio no fuera devastador. Y el crack de los Minnesota Timberwolves aportó lo suyo (5 puntos), bien secundado por el aparecido interno Balkman (4).

Entonces, los boricuas descontaron y se fueron 19-27 abajo al primer descanso.

En el segundo segmento, Barea asumió el control y encendió las alarmas con dos apariciones consecutivas (29-23). Argentina empezó a padecer al armador puertorriqueño y tanto Pablo Prigioni (3) como Campazzo (2) tuvieron problemas con las infracciones personales. Entonces apareció en escena el escolta Selem Safar, quien cobró un protagonismo inusitado.

El futuro valor de Obras Sanitarias pareció recordar lo hecho en el Premundial Caracas 2013 (fue factor preponderante) y se vistió con traje de héroe: 12 puntos (2-4 triples) y 3 rebotes.

Entonces, Argentina, respaldado por el aliento ensordecedor de los casi 3 mil compatriotas en las tribunas, tomó ventaja de 7 (45-38) para el cierre del primer tiempo.

En el tercer capítulo, el DT Lamas mantuvo en cancha a Safar y mandó al rectángulo a cuatro protagonistas del arranque (todos a excepción de Campazzo) para neutralizar una eventual remontada del adversario. La receta dio resultado.

Nocioni volvió a mostrar las garras. Y cuando regresó, Campazzo defendió con una intensidad que no había exhibido anteriormente, tomó la conducción con criterio e hizo jugar a los demás.

Puerto Rico apareció frustrado, estuvo cuatro minutos sin anotar y las distancias se ampliaron. La máxima llegó con una aparición del pibe Marcos Delía (67-46), tras una ráfaga 8-0, pero el parcial se cerró 69-49, con otra conversión del flamante pivote de Obras.

El cuarto final entregó la misma versión, Argentina no ahorró intensidad en la defensa de la bola y, casi con naturalidad, siguió sacando ventajas (79-54, a falta de 5m. 56s.) para el deleite de la gente.

Prigioni se animó a la fantasía y el equipo albiceleste (hoy vestido de azul) tomó una impensada diferencia de 29 (84-55). Asunto concluido.

Pese a la amplia diferencia, Lamas mantuvo a mayoría de titulares en cancha, hasta faltando 3 minutos para el cierre. El elenco centroamericano, ya desbordado, aprovechó una ráfaga favorable (cuatro triples) e hizo más decorosa la caída.

Argentina, ese equipo de rendimiento sólido y confiable más allá de los nombres, dio el primer paso. Mañana, desde las 8.30 de Buenos Aires, irá por la segunda victoria en hilera ante Croacia, que hoy sufrió más de la cuenta para despachar a Filipinas (81-78), en tiempo suplementario.