Triunfó el "No" a la independencia de Escocia

Los resultados preliminares del referéndum por la independencia de Escocia otorga la victoria al "no" a la independencia con el 54,3 por ciento de los votos, mientras comienza el recuento oficial que decidirá el futuro del Reino Unido. Millones de residentes en Escocia votaron este jueves para decidir si esta región se independiza del Reino Unido en un referéndum histórico e inédito, que puede cambiar a este país y a Europa.
Jueves 18 de septiembre de 2014

Los colegios electorales cerraron a las 18 de la Argentina y de inmediato comenzó el recuento oficial, si bien los primeros resultados no se esperan para antes de la 23 de la Argentina y el veredicto definitivo de las urnas se dará a conocer este viernes.

Los indecisos -entre el 4 y el 10 por ciento del censo, según las encuestas- pueden inclinar la balanza y ningún bando afrontaba la jornada electoral confiado, más allá de la alta participación en la consulta, que se prevé en niveles récord.

Habrá que esperar a este viernes hacia las 6.00 GMT para conocer el veredicto de los escoceses, que determinará si se rompe una unión con el Reino Unido que se remonta a 1707 y si nace un nuevo Estado europeo, que podría dar alas a otros movimientos separatistas de Europa.

Algo antes, de madrugada, podría haber ya claros indicios oficiales sobre la dirección del voto, sobre todo cuando se divulguen los resultados de las dos principales ciudades, Glasgow y Edimburgo.

La pregunta a consulta, consensuada entre los gobiernos de Londres y Edimburgo y que debía marcarse en la papeleta con un "sí" o un "no", fue: "¿Debería Escocia ser un país independiente?". La respuesta marcará el rumbo del Reino Unido.

El primer ministro británico, David Cameron, que autorizó el referéndum convocado por el gobierno nacionalista escocés y podría ver peligrar su puesto en caso de un triunfo del "sí", pasó hoy el día trabajando en su despacho de Downing Street, en Londres.

Sin dejarse ver durante el día y sin un plan de contingencia ante un eventual triunfo independentista en la consulta, según él mismo ha insistido.

Sí lo tienen, no obstante, el Banco de Inglaterra y muchas entidades financieras y grandes empresas, cuyo rechazo frontal a la secesión escocesa parece haber sido determinante en el cambio de dirección de unas encuestas que, hace solo una semana, arrojaban un práctico empate técnico.

El porcentaje de participación tampoco se conocerá hasta mañana pero se espera que supere el 80 % pues se registró para votar el récord del 97 por ciento por ciento del censo electoral escocés, más de 4,28 millones de personas, ante la trascendencia de la consulta.

Entre ellos 109.000 adolescentes de 16 y 17 años que lo harán por primera vez y más de 600.000 residentes en Escocia que no son escoceses, desde europeos a ingleses o ciudadanos de la Commonwealh, algunos de los cuales se confiesan en el bando de los indecisos.

La jornada electoral discurrió entre cielos grises, con tranquilidad y hasta tono festivo en ocasiones, sin que se reportasen incidentes de mención en los 2.608 colegios electorales abiertos en toda la región.

Sí hubo mucha animación, emoción y pasiones, sobre todo por parte de los secesionistas, los más comunicativos y dispuestos a explicar, arropados por banderas escocesas y con pancartas del "sí", que el futuro de Escocia "debe estar en manos de los escoceses".

Así se manifestó este jueves el promotor de la consulta separatista, Alex Salmond, que pone fin a una larga campaña de dos años que lo ha llevado a recorrer cada localidad de Escocia, cuya población total es de 5,3 millones de habitantes, el 8,3 por ciento del Reino Unido.

En el bando de los unionistas el liderazgo lo asumió con claridad el exprimer ministro laborista Gordon Brown, que es escocés, desde que las encuestas mostraron a comienzos de septiembre que las distancias se acortaban y el "sí" podía ganar.

Brown, que se mostró confiado en que la "mayoría silenciosa" respaldará hoy la permanencia de Escocia en el Reino Unido, ha tenido que luchar contra la percepción de la campaña del "no" como negativa, frente al mayor optimismo del "sí".