Toothing: sexo con extraños usando el Bluetooth del celular

Miércoles 1 de octubre de 2014
En las grandes ciudades, a lo sumo, se dispone de media hora libre para comer o para ir de un trabajo a otro con el tren o subte. Y eso es precisamente lo que intenta aprovechar el «toothing», una nueva manera de usar el teléfono móvil.

El dispositivo «Bluetooth» que incorporan ya muchos de los terminales modernos, permite poner en contacto, por onda corta y de forma gratuita, a quienes están en un radio de unos diez metros, para rastrear en el propio vagón en el que viajan y comprobar si hay alguien que quiera practicar «toothing», es decir, sexo.

Con una experiencia de este tipo y mentalidad de pionero, un londinense llamado Jon, pero que se presenta como «Toothy Toothing», ha puesto en marcha un foro para promover una actividad que él mismo ha bautizado. En su «Guía para Principiantes de Toothing» asegura que la práctica, que también es posible realizar con la computadora, se ha extendido por todo Londres y ya comienza a llegar a otras capitales mundiales. De hecho, en la página web aparecen reclamos internacionales de personas interesadas en procurar que en su entorno habitual -recorridos en transportes públicos, bares, clases...- haya cada vez un mayor número de usuarios.

Modo de empleo

Según la definición de la guía, «toothing» es «una forma de sexo anónimo con extraños, normalmente en ciertas modalidades de transporte o áreas cerradas tales como una conferencia o seminario». El emisor activa el Bluetooth y envía un mensaje -basta con escribir «toothing» para que se sepa cuáles son sus pretensiones- a otros móviles con la misma tecnología que capta en su radio de acción, sin necesidad de marcar números de teléfono, que además no conoce. Quien acepta recoger el guante responde a la invitación y se concierta una cita. «Si la otra parte está interesada, se intercambian mensajes hasta que se acuerda un lugar apropiado, normalmente un baño público, aunque hay historias en sitios de mucha más aventura como vagones vacíos», ha asegurado Jon en la prensa.

Jon, un veinteañero dedicado a las finanzas, vive en a las afueras de Londres. «El viaje en tren por la mañana y por la noche es lento, pesado y lleno de gente miserable utilizando sin entusiasmo una nueva tecnología con posibilidades. Reconoces las caras de la gente, pero nunca hablas con ellos», asegura. Así que se puso a sacar partido al «Bluetooth» y concertó su primera cita, con un móvil que respondía al nombre de Ángela (los nombres, en ocasiones muy creativos, permiten identificar el sexo del otro, aunque en ocasiones hay chascos). «Después de varios flirteos -añade-, ella sugirió un breve encuentro en el baño de una estación. El encuentro no fue algo romántico, sino puramente sexual. Apenas se dijo nada».

Otro practicante del «toothing» llamado Steve ha encontrado solución a sus frustraciones: «Lo bueno del «toothing» es que no hay presión; al principio era reacio a enviar mensajes, pero el saludo estándar que vi en la página web del foro es tan inocuo que no puede ofender a nadie».

En el juego, según Jon, el descubrir quién entre los presentes es el que se ha puesto en contacto con uno, supone un gran aliciente, incluso aunque todo quede en una comunicación entre móviles. «Al principio -comenta- sólo tienes el mensaje de alguien y tu intuición, y lo mismo le ocurre a la persona que ha conectado contigo. Obviamente, cuando llega el mensaje echas un vistazo a tu alrededor. ¿Acaba alguien de teclear en su celular? ¿Hay alguien en el vagón mirando a los lados en busca de otra persona? Al principio es como el perro y el gato».

Precisamente ese cruce de personajes que no se conocen entre ellos es uno de los reclamos de esta nueva forma de utilizar la tecnología «Bluetooth». «El elemento de lo desconocido, de que estás conectando con alguien que está cerca de ti pero que tú no conoces, es un factor de novedad que está ayudando al lanzamiento de este nuevo modo de interacción social», según un experto consultado por Reuters.

Internet como tablón de anuncios

Quizá porque «Bluetooth» aún no está muy extendido o tal vez porque muchos de los que lo tienen no se prestan a una relación sexual, en internet hay colgados anuncios de personas que están deseando practicar «toothing» pero no encuentran socio. «¿Por qué en la Línea Central del metro de Londres las mujeres no tienen activado su «Bluetooth»? Desde hace tres meses pruebo diariamente en esa línea y lo único que encuentro son homosexuales», se queja alguien con el nombre de Redlinetooth (la Central Line es de color rojo). «Gays, por favor, cambiad la denominación de vuestro teléfono para que sepamos que se trata de vosotros», escribe alguien con cierto enojo.

Y con evidente desespero preguntan dos usuarios del servicio ferroviario entre Cambridge y Londres: «¿No hay nadie que haga «toothing» en estos trenes?». Por su parte un tal «Boi» concreta por adelantado la hora y el lugar donde se encontrará para que su «toothing» sea más efectivo: «Estaré cerca de la estación de London Bridge entre las 9.45 y las 10 mañana, si hay alguien interesado... ya sabe». ....(Fuente: Respaldosmse)