Estela de Carlotto viajará a Galapagos con su nieto Ignacio

Domingo 12 de octubre de 2014
La presidente de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, viajará en pocos días más a Ecuador junto a su nieto recuperado Ignacio Guido Montoya Carlotto, invitados por el presidente Rafael Correa para conocer las islas Galápagos, en un viaje al que ella le asigna singular importancia porque le permitirá convivir las 24 horas durante varios días con ese muchacho al que buscó durante 36 años.

Próxima a cumplir 84 años y mientras prepara la valija para el viaje, la histórica dirigente de los derechos humanos accedió a mostrar su lado más familiero e íntimo en un reportaje radial con el programa "Mucho Por Hacer", que sale al aire por FM UB 90.9, la radio de la Universidad de Belgrano.

En una larga y distendida nota, Estela de Carlotto analizó los vínculos familiares, habló de las comidas que le gusta preparar como abuela, y confesó que a su nieto recuperado lo tiene agendado en su celular como "Guido" y no por el nombre con que él eligió llamarse legalmente desde que recuperó su identidad.

"La ternura que nos despierta un nieto es porque ya tenemos otra edad, otra experiencia, Además, también nos libera de la responsabilidad de criarlos porque están los papás, entonces nosotros los mimamos, los consentimos, nos encargamos de darles los gustos", explicó al analizar el vínculo entre abuelos y nietos.

Los catorce nietos de Estela de Carlotto tienen edades variadas, que llegan hasta los 36 años, y ella admite que con el paso del tiempo la relación entre abuela y nieto va cambiando.

"La relación cambia por dos razones: la edad de ellos y la edad de uno. Yo, cuando tenía 20 o 30 años menos, y tenía ya nietos, podía decirles a mis hijos ‘dejámelos y andate de vacaciones que yo me quedo con ellos’, porque yo podía andar, correr, llevarlos, cambiarlos, bañarlos".

"Hoy, lamentablemente, con la edad, una dolencia reumática, artrosis, en fin, ya no puedo decirles ‘dejámelos que yo te los atiendo’ porque por ahí ellos me tienen que atender a mí", agregó.

"Me acuerdo –contó- que una vez uno de mis hijos se fue y yo le dije ‘andá y disfrutá’. Pero lo miré a mi nieto y me dije ‘está muy flaquito este nene…’ así que se lo devolví re-gordo, le preparaba de todo".

En la nota, cuyo audio completo está disponible en la web del programa wwww.muchoporhacer.com, Estela de Carlotto narró pormenores de su reencuentro con Guido y dijo que su nieto recuperado aún no probó algunas de sus especialidades de abuela en la cocina.

"Guido todavía no probó los tallarines con tuco que hago en el invierno. Como somos un familión, ya no puedo hacerlos en casa porque es chica para tantos nietos con sus novias, sus parejas, sus etc.. ¡Es todo doble ahora!. Entonces yo llevo los tallarines a lo de mi hija Claudia con el tuco, que empiezo a hacerlo a las seis de la mañana, con estofado, cocinado despacito, en varias etapas".

Recordó que en uno de los primeros encuentros que mantuvo con su nieto recuperado, ella preparó una pastafrola casera: "la hice sin saber que le gustaba y se volvió loco".

Y a continuación reveló el secreto de su especialidad: "la receta de mi pastafrola, como yo siempre digo al estilo antiguo, es al tun tun. Yo no tengo para medir ni de esas jarritas que dicen ‘hasta acá’. No. Pongo la harina, le agrego el azúcar, la mezclo bien, le pongo manteca que la disuelvo con las manos para que se junte bien menudito porque está fría y es mejor, después las yemas de huevo y ahí le tiro esencia de vainilla y empiezo a juntar la masa y a formarla con un poquito de leche hasta que está consistente".

Aclaró que los huevos se ponen "sin claras, solo yemas porque la clara endurece". "Después la estiro –continuó- y la relleno con el dulce reducido como una mermelada para poder desparramarlo. Finalmente van las tiritas y al horno. Listo".

Admitió que, como cualquier abuela, es demandante para con sus nietos y que se enoja cuando no la llaman, aunque lo hace "desde el amor": "Hola, qué tal, ¿te acordaste de mí? ¡Por fin me llamás, mirá vos! Hola, ¿quién habla, un nieto? ¿Qué nieto? Porque ya no me acuerdo…", son algunos de sus "reclamos" si un nieto no la llama seguido.

Estela de Carlotto se definió como muy familiera y dijo que disfruta del vínculo que mantienen entre sí sus nietos, quienes "se reúnen todas las semanas todos los que pueden en la casa de uno o de otro para intercambiar sus estados de ánimo, lo que están haciendo, discuten y hasta se pelean también; tienen una unión increíble".

"Y Guido se encontró con eso. Yo tengo una anécdota de lo más risueña: cuando llegó Guido y yo lo vi, lo fui a abrazar porque tenía contenido el abrazo de 36 años y le dije cositas lindas, de cuánto lo quiero. Él me dijo: ‘despacito, despacito’. Me frenó. Yo dije: ‘bueno, bueno, es su temperamento’", contó en la nota.

Y agregó: "Entonces cuando le tocó conocer a los primos, que eran 13 más los compañeros o compañeras que tienen, eran un montón de chicos de la edad de él y un poco menos, yo les advertí que no lo agarren, porque son terribles. Vayan despacito. Cuando entró, y en la casa de Claudia, mi hija, estaban todos en el jardín esperándolo, él se enfrentó con ellos y yo miré a mis nietos. Eran estatuas. Los había convencido tanto de que no lo agarraran que se convirtieron en estatuas".

"Después se aflojaron. Ahora le hacen de todo, le dicen de todo. Se llevan re bien porque, como él es chistoso y ocurrente, y los primos lo quieren así, se twittean permanentemente. Está él cocinando algo y marca los números de los primos para decirles: ‘estoy cocinando tal cosa, ustedes no comen’ y corta. Y los otros le contestan barbaridades... Hay una comunicación increíble", festejó Estela con indisimulable orgullo de abuela.