Tanguear, despelote y DNI ingresaron al diccionario español

Martes 14 de octubre de 2014
Este jueves 16, la Real Academia Española presenta en Madrid el nuevo Diccionario de la lengua española. El mismo establece las fronteras de lo correcto y lo incorrecto para un idioma que se habla en más de 20 países. Entre las palabras que se han incorporado en este nueva edición, hay varias que delatan su origen argentino.

Son 93.111 palabras en 2376 páginas. Entre las nuevas, se incorporó “tanguear” a la acción de bailar el tango. Además, el ministro Randazzo puede enorgullecerse de que DNI también ha sido incorporada.

Entre las correcciones figura “placar”, sin d, en referencia a un “armario empotrado”. Y tambión fueron aceptados los términos “rotiserías”, “identiquit” y “aguavivas”, haciendo alusión a las temibles medusas locales que azotan durante el verano en la Costa Atlántica, Uruguay, Chile, Puerto Rico y algunas zonas de España.

“Despelote”, un término utilizado en España y caro a la cultura argentina, también forma parte de la nueva edición.

En total, fueron 8.680 términos los incorporados en la nueva edición del Diccionario, elaborado por la Asociación de Academias de la Lengua Española, que reúne a la Real Academia Española y las 21 academias hispanoamericanas, entre ellas la Academia Argentina de Letras.

28 mil es el número de palabras procedentes de América, que se duplicó con respecto a la edición anterior, de 2001. José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de Letras, explicó que la nueva obra “tiene una mayor presencia del español que se habla en América, que es el mayoritario”. Si bien el proceso de elaboración del diccionario estuvo a cargo de la Academia Española, las demás fueron consultadas durante el proceso.

La lista de novedades puede leerse como una descripción –parcial y fragmentaria– de la región y de la época. Muchas de las nuevas palabras tienen que ver con la tecnología, como ADSL, GPS, led, conectividad, plotear, tableta e hipertextual. Otras reflejan fenómenos económicos bien conocidos en Argentina, y llegan para respaldar tanto el discurso de la oposición como el del Gobierno: está antiinflacionario, pero también autoabastecimiento. Y se suman otros clásicos locales con décadas de trayectoria, como desindustrialización, flexibilización y pauperización.

El Diccionario también refleja los cambios sociales de los últimos años, en términos que hasta parecen ya instalados. “El diccionario no puede ir tan rápido como la sociedad”, declaró José Manuel Sánchez Ron, miembro de la Real Academia Española, en una jornada previa a la presentación de este jueves. Ahora las academias avalan expresiones vinculadas con las nuevas familias (como monoparental y homosexualismo), nuevos hábitos (pilates) y preocupaciones sociales (sostenibilidad), y tendencias preocupantes como la medicalización (el uso excesivo e inapropiado de medicinas).

Hasta la calle Corrientes hizo su aporte ilustre a través de la palabra vedetismo, definida como la “inclinación desmesurada a destacar y ser centro de atención”.

Otros términos de la política argentina, como progre y cortoplacismo, también ya son parte de la lingüística, junto a ntieuropeo y neofascismo. Además de palabras de nuestra sociedad psicológica como depre y obsesivo-compulsivo, y la relacionada con el tema de la inseguridad: acuchillamiento.

Términos del inglés también ya forman parte del nuevo diccionario: baipás (un pequeño reconocimiento a René Favaloro), bluyín, dron, espray, esmog, jipismo, órsay, óscar, pósit (por los papelitos autoadhesivos) y la imprescindible supermán.

En cuanto a los ingresos curiosos para nuestras tierras, se incluye a miguelangelesco (relativo a Miguel Ángel), oenegé (por ONG) y la elegante embraguetarse, referida a la toreada sin espacio entre toro y torero.