Los índices de criminalidad trepan de forma escandalosa

Miércoles 15 de octubre de 2014
De manera constante y uniforme, con prisa y sin pausa, los índices de criminalidad trepan de forma escandalosa.

En el conurbano de la Provincia de Buenos Aires se registran 5 homicidios en ocasión de robo, y 90 robos a mano armada, todo cada 24 horas.

De los homicidios, solo 2 llegan a ser esclarecidos, el resto que en papeles burocráticos que duermen bajo la sobra de la impunidad.

La sociedad decente experimenta la certera sensación de estar rodeada de una jauría de delincuentes, que muy lejos esta de la sensación de inseguridad, sino mas cerca de la directa criminalidad.

Es la misma sociedad que se enfrenta a una banda de depravados. Esa banda esta compuesta por sujetos con relaciones sociales, que tejen sus vínculos entre sí para organizarse de la menor manera posible. Claro que corren con ventaja apreciable, muchos de ellos están dispuestos a matar de la misma forma que robar, en sus mentes la muerte y el robo son casi sinónimos.

En una importante cantidad de casos, se observa al homicidio por despecho, es decir que el delincuente mata a su víctima por no poder robarle el auto. Acción delictiva, criminal y además miserable.

Estas patotas de degenerados son las mismas que, en las entraderas domiciliarias aprovechan al máximo el tiempo incluyendo el abuso sexual de una niña ante los ojos de sus padres.

¿Cómo puede pensarse en el abolicionismo del Derecho penal, y del sistema carcelario ante estos hechos?

Renace la sana iniciativa de volver a habilitar una unidad carcelaria en la Isla de los Estados. El estado de situación por su nombre. En el justo medio.

El concepto de inseguridad ha quedado obsoleto, relegado y objeto de un uso superficial.

Ya no es un problema de inseguridad, sino de criminalidad, a veces organizada de manera rústica y rudimentaria, otras veces de forma prolija y detallada.

Pero sin duda es inexacto hablar de inseguridad ciudadana, cuando ya en el área metropolitana se registran tres homicidios en ocasión de robo por día.

La muerte se antepone al dinero, en el idiosincrasia del criminal, para quien su escala de valores de regocija en el fondo de las mas bajas miserias humanas.

* Dr. Hugo Lopez Carribero - Abogado penalista