Gobierno defiende la restricción a la compra de dólares

El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, argumentó que la medida fue necesaria para evitar ataques especulativos y frente a la crisis internacional. Dijo que sirvió para garantizar "la equidad distributiva".
Martes 28 de octubre de 2014
El cepo contra la compra de dólares por parte de los argentinos cumplió hoy tres años y el Gobierno salió a defenderlo con énfasis porque, dijo, le permite evitar "ataques especulativos".

Al cumplirse tres años de estrictas restricciones cambiarias, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, defendió la medida al asegurar que es necesaria para evitar ataques especulativos y frente a la crisis internacional.

Capitanich dijo que los "grupos concentrados y especuladores financieros" pretenden "quebrar la voluntad política de los gobiernos que defienden los intereses del pueblo", como sucede en Argentina y en Brasil.

Después del intento de golpe de mercado en Brasil, por la reelección de Dilma Rousseff, el funcionario dijo que "la presidenta argentina sufrió la misma estrategia de fuga de capitales y ataques especulativos, a pesar de haber obtenido más del 50 por ciento de los votos" en 2011.

En ese sentido, afirmó que el Gobierno "ha tomado decisiones estratégicas", entre las que destacó la estatización de YPF y consideró que "es absolutamente imprescindible observar esta política de prevención sistémica frente a un contexto internacional de crisis".

"Desde 2008 en adelante hay una desaceleración de la economía mundial, lo cual afecta los niveles de demanda externa y por tanto el fluyo de divisas, esto implica administrar la transición", aseguró el jefe de Gabinete.

Desde su nacimiento, el cepo generó fuertes tensiones y desequilibrios en sectores clave como el de la importación de insumos y productores que no se fabrican en el país: el sector asegura que el Gobierno le debe actualmente 5.000 millones de dólares.

Fue el 28 de octubre de 2011 cuando la AFIP dictó la Resolución General 3210 con la que impuso el "Programa de Consultas de Operaciones Cambiarias", con lo que la primera gestión de Cristina Kirchner comenzó a restringir el acceso al billete verde.

El paso de los días y meses fue dando lugar a nuevas medidas de la AFIP y del Banco Central con lo que las restricciones fueron aumentando, tras una fuerte fuga de divisas que rondó los 20.000 millones de dólares anuales en 2009 y 2010.

En diciembre de 2011, por ejemplo, a través de dos comunicaciones, la autoridad monetaria incluyó entre las operaciones supervisadas por la AFIP el concepto de turismo y viajes y reguló normas para el ingreso y egreso de divisas en concepto de servicios, rentas y transferencias corrientes.

En febrero de 2012 se dictaminó que las empresas no podrían comprar divisas para girar regalías y dividendos al exterior y un mes después la comunicación A 5294 del Banco Central estableció restricciones para la obtención de moneda extranjera en cajeros del exterior e inició el bloqueo de los giros minoristas.

El Banco Central oficializó en julio de ese mismo año la prohibición de comprar dólares para ahorrar (Comunicación A 5318) y estableció que todas las compras de divisas debían hacerse con dinero bancarizado.

Después estableció las declaraciones juradas para quienes quieren comprar dólares para viajar al exterior y se impuso un recargo del 15% por ciento, en concepto de anticipo de Ganancias y Bienes Personales, para las compras con tarjeta de crédito en el exterior, que subió al 20% en marzo siguiente y al 35% en diciembre.

El 24 de enero de 2014, el Banco Central flexibilizó el cepo con el permiso de la compra de divisas para atesoramiento, aunque con la autorización previa del ente recaudador; y se retrotrajo al 20% el recargo de las compras en el exterior.