¿Cuál fue el insulto que indignó a todo el pueblo brasileño?

El diputado de oposición más votado en Río de Janeiro en los comicios de octubre tuvo desafortunadas palabras contra una colega del partido oficialista de Dilma Rousseff.
Sábado 20 de diciembre de 2014
"Jamás la violaría porque es muy fea", la frase con la que un diputado insultó a una colega que según él lo llamó violador, levanta olas de indignación en Brasil donde a diario se denuncian 137 agresiones sexuales.

Jair Bolsonaro, el diputado de oposición más votado en Río de Janeiro en los comicios de octubre, y conocido por sus feroces críticas a la izquierda, revivió una disputa ideológica con Maria do Rosario Nunes, exministra de Derechos Humanos y legisladora oficialista del partido de la presidenta Dilma Rousseff.

En vísperas del Día Internacional de los Derechos Humanos, el pasado 10 de diciembre, Bolsonaro intervino en una sesión de la Cámara de Diputados para increpar a su colega por declaraciones contra la dictadura (1964-1985).

"¡Quédate ahí Maria do Rosario! Hace unos días me llamaste violador. Y dije que no te violaba porque no mereces", dijo el furibundo diputado de 59 años.

Fue la chispa para encender una controversia más en la política brasileña, caracterizada por los golpes bajos, y alimentar la indignación en redes sociales.

Varias organizaciones iniciaron un movimiento de repudio que pide a gritos la destitución de Bolsonaro. La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos tachó de "inaceptables" los dichos del político.

Pero lejos del arrepentimiento, Bolsonaro avivó las llamas cuando al día siguiente, en una entrevista con el diario Zero Hora, intentó explicar lo que consideró apenas como una "ironía". "Ella no merece porque (...) es muy fea . No es de mi tipo. Jamás la violaría", declaró.

"Esto sí merece ser denunciado vehementemente. Es un estímulo a la violencia contra la mujer. Una persona con la actitud de este señor no puede ser representante de ningún sector de la sociedad", dijo a la AFP Lucia Rincón, dirigente de la Unión Nacional de Mujeres, una organización feminista que encabeza protestas en las calles de Brasilia, Río de Janeiro y Manaus contra Bolsonaro.

El legislador se escudó recordando que en 2003, cuando defendía un proyecto de ley para castigar a menores infractores después de una brutal agresión de adolescentes contra una pareja, la legisladora lo culpó indirectamente de ese ataque.

"Enseguida me llamó violador. Repitió la ofensa. (...) Por reflejo, y ante una agresión verbal injusta, respondí que no era violador y que si lo fuera, no la violaría porque ella no lo merecía", señaló en un artículo publicado por el diario Folha de Sao Paulo.