¿Arabia Saudita bajó el precio para perjudicar a EEUU?

Especialistas analizaron si la potencia petrolera en realidad buscó frenar el desarrollo de sus potenciales competidores.
Martes 23 de diciembre de 2014
El derrumbe del precio del petróleo representa un cambio de escenario de toda la economía mundial. Tras pasar seis años con el barril arriba de los U$S60, el crudo se desplomó desde los U$S100 en los que estaba en enero hasta los U$S54 en los que cerró hoy, en una caída que casi llega al 50%.

Las causas que barajan entre los analistas es una menor demanda por parte de China, Europa y Estados Unidos, combinado con una mayor oferta de Arabia Saudita, y un dólar que se fortalece de la mano de un recorte en las políticas monetarias expansivas de la FED. Las consecuencias ya se hicieron sentir sobre los países cuyas exportaciones dependen con fuerza del fluido: Venezuela está a punto de defaultear su deuda, mientras que Rusia devaluó el rublo y debió salir a rematar parte de sus reservas para frenar el ataque que se cernía sobre su moneda.

Pero lo cierto es que detrás de estos movimientos también hay decisiones que tienen un trasfondo geopolítico.

La lectura inmediata que se desprendía es que se trataba de un pacto entre EEUU y su aliado, Arabia Saudita en contra de sus rivales Irán, Venezuela y Rusia.

Sin embargo, una nota del Wall Street Journal plantea una segunda interpretación. El WSJ sugiere que Arabia Saudita y los Estados Unidos ya no son los aliados que solían ser y, en rigor, la decisión fue tomada por la potencia petrolera en soledad, para desplazar a los pozos de shale oil y shale gas del país del norte, y de rebote otros que tengan el potencial para desarrollarse, como Argentina y su codiciada formación de Vaca Muerta.

Durante el acuerdo celebrado a fines de noviembre de la Opep, el ministro de petróleo saudí, Ali al-Naimi, reconoció que la caída del crudo iba a ser dolorosa, pero perder clientes a manos del shale estadounidense sería aun peor.

De acuerdo al periódico, Arabia Saudita estaba dispuesta a recortar la producción con la condición de que Venezuela convenciera al resto de los miembros de la Opep de que acompañaran la decisión, pero no lo consiguió. Es que si el recorte se hacía de manera unilateral, los saudíes temían perder participación en el mercado petrolero.

Incluso funcionarios de ambos países reconocieron que el boom energético de los Estados Unidos “complicó las relaciones”.

La opinión de los analistas

Especialistas consultados por LPO desestimaron esta hipótesis sugerida por el WSJ. El ex secretario de Energía, Gustavo Calleja, sostuvo en diálogo con este medio que “se pusieron de acuerdo, porque Arabia Saudita es un estado de EEUU”. “Con esta medida sacan del mercado a los que molestaban. Arabia Saudita puede seguir produciendo con el barril a U$S30, y el costo del fracking en Estados Unidos está en unos U$S60”, explicó el ex funcionario, por lo que la baja del crudo no perjudicaría el desarrollo de los no convencionales.

Para Calleja, el presidente Barack Obama debió negociar una baja en el precio del crudo porque su país sigue siendo un importador neto de energía y, de esta manera, se abaratan sus gastos en el fluido.

En ese sentido, el ex subsecretario de Combustibles Cristian Folgar planteó que “habrá un efecto ingreso de los consumidores estadounidenses”, que ahora podrán destinar ese dinero a consumir otras cosas. Folgar recordó un reciente informe de la Agencia de Energía de EEUU que menciona que gastarán en combustible lo mismo que hace once años.

Según Folgar, la decisión de la Opep de mantener la producción en su nivel actual “le pega más a Venezuela y Rusia”, pero no tanto a Irán, que “se queda con menos caja para el Presupuesto, pero no produce menos”.

De todas formas, aclaró que “sí puede pasar que salgan de producción algunas áreas de shale gas de Estados Unidos” y "puede frenarse la producción de energía" en ese país.

“El factor desencadenante es la apreciación del dólar. Luego se suman el aumento de la oferta y la baja de la demanda, son efectos que se retroalimentan”, añadió Folgar. En ese sentido, el analista enumeró las bajas que también sufrieron otras commodities como la soja o el maíz.

“Sí es cierto que Arabia Saudita generó pánico cuando dijo que no iba bajar la producción a pesar de la caída en el precio”, consideró.

"Lo que pasa es que se cruzan efectos que no son tan claros", concluyó.