Nisman: peritajes acotan la hipótesis del homicidio

El ingeniero químico que hizo el último barrido electrónico ratificó en el expediente que "no es determinante" que no haya restos de pólvora en la mano del fiscal.
Sábado 28 de febrero de 2015
El ingeniero químico José Manzano, que tuvo a cargo el barrido electrónico al cuerpo de Alberto Nisman, comunicó a la fiscalía que Nisman pudo haberse suicidado y no tener fulminante en la mano. “No es determinante” que no los peritajes hayas arrojado que no tenía pólvora en sus manos.

El informe de Manzano, responsable del Servicio de Ingeniería y Química Forense del Departamento Técnico Científico que hizo ese peritaje, sin embargo no borra la posibilidad del homicidio.

La fiscal Viviana Fein considera que no tiene ninguna prueba concreta para sostener que la muerte tuvo que ver con la denuncia contra la Presidenta. Por eso, no derivó el caso a la justicia federal, dijeron fuentes del caso.

Tampoco la autopsia induce a pensar que Nisman fue asesinado. Sus conclusiones coinciden con un suicidio. De todos modos, su autor, Héctor Di Salvo, al declarar el 22 de enero, dijo que la autopsia no permite "descartar categóricamente la participación de terceras personas" en el hecho. Lo que sí aclara es cómo fue el disparo, por dónde entró la bala, qué recorrido hizo y qué daño provocó. Entró arriba de la oreja. "En la región temporal derecha hay una herida contuso-excoriativa orificial de un diámetro de 6 milímetros, ubicada tres centímetros por encima de la inserción del pabellón auricular y 0,7 centímetros por delante del mismo", dice.

En cuanto al camino de la bala, afirma: "La trayectoria del elemento vulnerante ha sido de derecha a izquierda, ligeramente de adelante hacia atrás y ligeramente de abajo hacia arriba". Relata que el proyectil quedó alojado en la cabeza. "Explorado el encéfalo, se halla un elemento metálico desnudo ubicado en la región cortical parieto-temporal izquierda y un fragmento metálico".

La autopsia sostiene, además, que el cuerpo presenta un "fenómeno de espasmo cadavérico en mano derecha". En su declaración, Di Salvo explicó que "en el momento de producirse la muerte habría estado empuñando un arma de fuego o un objeto de similar forma, tamaño y volumen". Parece suicidio, pero no puede descartarse un montaje. Tampoco, un suicidio inducido.

Otro interrogante en torno al arma es por qué no se encontró en ella ADN de Diego Lagomarsino, quien le entregó la pistola a Nisman. A los investigadores no los inquieta: la experta química que declaró en la causa dio "explicaciones técnicas" de por qué podría pasar.

Los otros estudios sobre el cuerpo del fiscal no arrojaron resultados extraños. Tenía dosis mínimas de psicofármacos y restos del equivalente a un vaso de alcohol. No se detectó ninguna enfermedad.

Falta el resultado del análisis en sus uñas y parte del estudio histopatológico de huesos, pero los investigadores no tienen demasiadas expectativas. No parece que Fein vaya a encontrar en el cuerpo de Nisman las claves para resolver el caso.