Arzobispo pidió solidaridad, trabajo y que "no haya odios"

Monseñor Radrizzani presidió el Tedeum en la Basílica de Luján y llamó a “cultivar la auténtica convivencia entre todos los argentinos”.
Lunes 25 de mayo de 2015
El arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, apeló hoy delante de la presidenta Cristina Fernández a un mensaje del papa Francisco para llamar a los argentinos a "cuidarse" entre sí y evitar odios y peleas, al tiempo que exhortó a "cultivar la auténtica convivencia".

"Caminemos juntos, cuidémonos los unos a los otros. Cuídense entre ustedes. No se hagan daño. Cuídense. Cuiden a los niños, cuiden a los ancianos. Que no haya odio, que no haya peleas. Dejen de lado la envida, no le saquen el cuero a nadie, dialoguen", subrayó citando al pontífice argentino.

Radrizzani presidió el Te Deum en la basílica de Luján, adonde acudieron la primera mandataria y su gabinete, y se mostraron juntos el gobernador Daniel Scioli y el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, precandidatos del kirchnerismo a la Presidencia.

En la homilía, el arzobispo sostuvo que en esta "nueva etapa de nuestro camino en la historia, siempre será oportuno cultivar la auténtica convivencia entre todos los argentinos" y alentó a promover iniciativas "más amplias y generosas a favor de todos, especialmente de los más pobres y desprotegidos, social y económicamente".

"Hay que intensificar los esfuerzos de una promoción cultural y educativa de profunda raigambre humanística para la niñez y la juventud. Y volver a encarnar en nuestra vida diaria la cultura del trabajo honesto y abnegado en favor de la recuperación espiritual y material de todo el organismo social", aseveró.

Asimismo, animó a "una opción clara y firme por la recuperación del hombre y la sociedad argentina, sin más meta que el bien común de la Nación, superando las dificultades y consiguiendo el don inapreciable de la paz social".

Radrizzani, considerado un obispo "amigo" de la Casa Rosada, no hizo pasar demasiados sobresaltos a la Presidenta, por lo que circunscribió su reflexión a explicar el sentido del Te Deum y a subrayar la raíz "cristiana y católica" de la Nación.

El arzobispo miró fijo a la primera mandataria al afirmar que los argentinos desean "transformar el presente, organizar un futuro mejor y seguir creciendo", y también al momento de agradecer el aporte de la Presidencia de la Nación para que la basílica haya podido recuperar "su esplendor original".

El prelado también arrancó una sonrisa a la Presidenta cuando dijo que era difícil traducir al alemán la frase "sacar el cuero" incluida en el mensaje que el papa Francisco envió el 19 de marzo de 2013 a los argentinos que celebraban en la Plaza de Mayo su elección pontificia, y que recordó en la homilía.

En medio de la campaña electoral, la Presidenta participó del Te Deum en Luján para evitar cruzarse con el jefe de gobierno porteño y precandidato presidencial Mauricio Macri, quien más temprano acudió al oficio religioso que presidió el cardenal Mario Poli en la catedral de Buenos Aires, escenario natural de la acción de gracias a la patria.

Fernández de Kirchner regresó el año pasado al templo porteño, después de 8 años, y a instancias de la elección pontificia de Bergoglio, cuyas homilías interpeladoras los Kirchner evitaron desde 2006 y llevaron a Bariloche, Resistencia, Tucumán, Salta, Mendoza y Santiago del Estero, para "federalizar" la fiesta patria.

Esta fue la tercera vez que la Presidenta asiste al Te Deum en la basílica de Luján, advocación a la Virgen patrona de los argentinos de la que la jefa de Estado se declara devota. Las anteriores fueron en 2013 y 2010, el último con Néstor Kirchner con vida.