Investigadores apuntan a contratos de TV con FIFA

La empresa Mountrigi Management Group Ltd. obtuvo la licencia para vender los derechos de transmisión sin licitación transparente.
Jueves 4 de junio de 2015
El escándalo de corrupción que sacudió a la FIFA sigue sumando nuevos capítulos y ahora los investigadores ponen la lupa sobre la venta de derechos para la transmisión de competencias organizadas por FIFA.

Según trascendió, la empresa Mountrigi Management Group Ltd, propiedad de Miguel Diez de Urdanivia y Mauricio Simón Fajer, comercializaba los derechos sin ningún tipo de competencia gracias a la gestión de Joseph Blatter.

Mountrigi Management Group Ltd tiene la licencia para la UEFA Champions League hasta 2018 y cuenta con el permiso para venderla en los países latinoamericanos, sin intermediarios.

El 12 de noviembre de 2012, Televisa México y Videoserpel Ltd se fusionaron y como consecuencia de esa decisión empresaria el gigante mexicano se quedó con todos los derechos que la otra compañía tenía en su poder. Sin embargo, un mes después, el 14 de diciembre, Televisa le transmitió mediante contrato de Cesión de Derechos, "la titularidad de los Derechos a Videopersel Ltd sociedad constituida en conformidad con las leyes de Suiza", según las palabras de Dietschi. Cuatro días más tarde, Videopersel cambiaría su nombre al de Mountrigi Management Group Ltd.

Según consta en la propia documentación oficial de la FIFA, Mountrigi consiguió las licencias de derechos para la transmisión -por ejemplo- de la Copa del Mundo de Fútbol Femenino que se disputará en Canadá este año. Y la filial de Televisa México consiguió clientes en tiempo récord: en la Argentina los derechos fueron cedidos a la empresa Torneos y Competencias International y DirecTV International y DirecTV Latin America. En Bolivia, a DirecTV Latin America; en Colombia, Mountrigi Management Group le vendió esa licencia a Caracol Televisión, a RCN Televisión y a DirecTV Latin America.

Los investigadores intentan determinar cómo fue el mecanismo mediante el cual una empresa privada es licenciataria del mayor negocio de la FIFA sin que existiera una subasta pública y transparente donde se hubieran podido presentar diversas cadenas de televisión.