Avances y cuentas pendientes en la lucha contra el trabajo infantil

Jueves 11 de junio de 2015
A menos de un año de cumplirse el plazo propuesto por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) para erradicar las peores formas de empleo infantil, aún trabajan en el mundo más de 120 millones de niños y niñas de entre 5 y 14 años. Si bien resta mucho para alcanzar la meta propuesta por el organismo internacional, se observan importantes avances. En base a los datos de la OIT puede estimarse que, desde 2013, alrededor de 48 millones de menores salieron del mercado laboral.

Para la OIT, una de las raíces del trabajo infantil se encuentra en la incapacidad de asegurar la asistencia de los niños a la escuela hasta la edad mínima legal de admisión al empleo. En todo el mundo, uno de cada 11 niños en edad de escolarización primaria no asiste al colegio. UNICEF y la UNESCO advierten que si la tendencia actual continúa, es probable que 25 millones de niños nunca asistan a la escuela.

A la falta de educación, la OIT suma la pobreza y la falta de protección social y trabajo formal para los mayores como otros factores que dificultan la erradicación del trabajo infantil. “El acompañamiento para alcanzar la inserción laboral de los adultos es la mejor forma de luchar contra el trabajo infantil”, afirma Leandro Schvartzer, presidente de la Fundación PROEM, ONG que se dedica a la inclusión social a través del trabajo.

“En general, los niños y adolescentes se insertan tempranamente en el mercado laboral debido a la inestabilidad laboral de sus padres, para aportar a la economía familiar y facilitar de alguna manera el ingreso de dinero”, explica Agustina Cavanagh, directora de Cimientos, ONG que trabaja para que los chicos de bajos recursos terminen el secundario.

Según el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), en nuestro país hubo una disminución de 2,7 puntos en la propensión al trabajo infantil entre 2010 y 2013. En este último año, el 14,9% de los niños y adolescentes de entre 5 y 17 años se vieron afectados por la realización de tareas domésticas o trabajos remunerados.

El referente de la Fundación PROEM señala que, al no haber adquirido las competencias necesarias para acceder a un trabajo digno, es más probable que los niños en situación de trabajo infantil tengan trabajos mal remunerados e inestables durante su vida adulta. “Llevamos adelante programas de acompañamiento para jóvenes de 18 a 24 años en situación de vulnerabilidad para alcanzar su inclusión social. Nuestro desafío es generar un acceso al mercado laboral formal en condiciones de equidad”, afirma Schvartzer.

Entre los trabajos más frecuentes, Cavanagh menciona las ayudantías en negocios barriales, la venta ambulante y en ferias locales y el delivery en casas de comidas. Según explica, algunos menores también son contratados temporalmente en fábricas o se dedican a la construcción. Los datos del Observatorio de la Deuda Social de UCA muestran que, en 2013, estas actividades afectaron mayormente a los adolescentes y a los varones (12% contra 8,9% de mujeres).

Otros trabajos con participación de menores son las tareas domésticas, que incluyen la limpieza del hogar, cocinar, hacer los mandados, lavar o planchar la ropa o cuidar de los hermanos. Estas actividades de la casa interfieren con el mundo educativo y lúdico, cuando implican responsabilidades no adecuadas para la edad y una gran cantidad de horas.

En relación a los factores que contribuyeron en la disminución del trabajo infantil en nuestro país durante los últimos años, el Ministerio de Trabajo destaca la aplicación de nuevas leyes, la Asignación Universal por Hijo, la capacitación de los inspectores en la materia y la implementación del Plan Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil.

“La apuesta por el trabajo formal de los adultos es una apuesta a futuro: para erradicar el trabajo infantil hay que garantizar la inclusión de sus padres en el mundo laboral”, afirma Schvartzer. Por eso, la Fundación PROEM promueve la inclusión social de poblaciones en situación de vulnerabilidad, mediante programas de inserción al mercado de trabajo. La educación, junto al desarrollo laboral de los adultos son aspectos claves para superar esta problemática.

La Fundación PROEM

La Fundación Proyecto Emprender (PROEM) es una entidad sin fines de lucro que impulsa el desarrollo integral de las personas mediante la inserción al mercado laboral, el acompañamiento de emprendimientos, y el fortalecimiento de organizaciones productivas ya constituidas.

PROEM surgió en 2003, ante la necesidad de asistir a sectores sociales que se encontraban en situación de vulnerabilidad. Actualmente, la entidad otorga microcréditos a tasa cero, capacitación, talleres de formación, canales de venta y asesoramiento para emprendedores. Además, organiza talleres en oficios y acompaña a jóvenes de bajos recursos para que terminen sus estudios y accedan a un empleo digno.

Los interesados en los programas de la Fundación PROEM pueden comunicarse al 4790-1335 o por mail a comunicacion@proem.org.ar. Más información en www.proem.org.ar.

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Lic. Ignacio Piñeiro
Desarrollo y Comunicación
Fundación PROEM