Bolsas del mundo se desploman por la crisis griega

Los mercados de Europa y Asia registraron fuertes caídas por el temor de que Grecia abandone la zona euro. El sábado fracasaron la negociaciones entre el gobierno de Atenas y sus acreedores.
Lunes 29 de junio de 2015
Las bolsas europeas y asiáticas se desplomaron este lunes por el temor de que el Grecia salga de la zona euro después de que su gobierno ordenara un corralito.

Sobre las 7.30 (GMT), la bolsa de Fráncfort cedía un 4,23%, París un 4%, Londres un 2,15%, Madrid un 4,38% y Milán un 4,33%.

El euro caía, por su parte, hasta 1,1081 dólares -tras haber estado por debajo de los 1,10 dólares en el mercado asiático- frente a los 1,1160 dólares del viernes en Nueva York.

El mercado de la deuda también se vio afectado, y la tasa de los bonos de deuda griega a 10 años aumentó hasta 14,574%, un récord desde 2012.

En España, la tasa de los bonos a 10 años subía hasta el 2,317%, frente al 2,110% del viernes al cierre, al igual que en Italia donde estos bonos ascendían un 2,350%, respecto al 2,150% del viernes.

"La mariposa griega parece estar a punto de causar una tormenta en los mercados financieros", opinó Michael Hewson, analista en CMC Markets.

Las negociaciones entre Atenas y sus acreedores fracasaron de forma estrepitosa el sábado, acercando a Grecia a la suspensión de pagos esta semana y suscitando temores respecto a su salida de la zona euro.

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, causó estupor al anunciar en la noche del viernes un referéndum sobre las exigencias de sus acreedores, previsto el 5 de julio, tras cinco meses de negociaciones con la Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El plan de ayuda a Atenas terminará el martes 30 de junio, y Grecia no parece estar en condiciones de reembolsar 1.500 millones de euros al FMI ese mismo día.

El gobierno de Tsipras anunció, además, el cierre de los bancos hasta el 6 de julio y la instauración de un corralito. La bolsa estará cerrada también hasta el 7 de julio.

No desapareció, sin embargo, la esperanza de encontrar un acuerdo de última hora, después de que el BCE diera un respiro a Atenas al mantener en su nivel actual los préstamos de urgencia concedidos a los bancos griegos, cuando muchos temían que cerraran el grifo.