El Papa pidió luchar por "la inclusión a todos los niveles"

Francisco lanzó "una revolución" para evangelizar a América Latina y que se convierta en "un grito" para "sanar heridas" y "construir puentes"
Martes 7 de julio de 2015
El papa Francisco alertó hoy sobre "los sectarismos" y la tentación de "dictaduras" y "liderazgos únicos", en su segunda misa multitudinaria en Ecuador, durante la cual pidió "inclusión a todos los niveles" y "diálogo" en un país sacudido por protestas contra el gobierno.

"La inmensa riqueza de lo variado (...) nos aleja de la tentación de propuestas más cercanas a dictaduras, ideologías o sectarismos", advirtió Francisco desde el Parque Bicentenario de Quito ante unos 900.000 fieles.

En ese sentido, instó a "luchar por la inclusión a todos los niveles" y promover "el diálogo", en una aparente alusión a las manifestaciones a favor y en contra que enfrenta el mandatario Rafael Correa, presente en la misa.

"A aquel grito de libertad prorrumpido hace poco más de 200 años no le faltó la convicción ni fuerza, pero la historia nos cuenta que sólo fue contundente cuando dejó de lado los personalismos, el afán de liderazgos únicos, la falta de comprensión de otros procesos libertarios con características distintas pero no por eso antagónicas", evocó Francisco.

El papa lanzó desde Quito "una revolución" para evangelizar a América Latina y que se convierta en "un grito" para "sanar heridas", "construir puentes" y luchar por "la inclusión a todos los niveles".

Francisco, quien desde que llegó a Ecuador el domingo se ha dirigido siempre en español, su lengua materna, volvió a hablar durante su homilía de temas sociales, de injusticias y conflictos mundiales.

"También nosotros constatamos a diario que vivimos en un mundo lacerado por las guerras y la violencia", comentó.

"Sería superficial -agregó- pensar que la división y el odio afectan sólo a las tensiones entre los países o los grupos sociales. En realidad son manifestación de ese 'difuso individualismo' que nos separa y nos enfrenta".

La "revolución" por la que aboga la Iglesia en América Latina es comparable a la protagonizada hace 200 años por los países suramericanos para lograr la independencia de España, y que según el papa nació "de la conciencia de la falta de libertades".

Francisco vistió sobre la sotana blanca una casulla de grabados blancos y negros fabricada por indígenas.

En su homilía, Francisco invitó también a "confiar el corazón al compañero de camino sin recelo, sin desconfianzas" y recalcó que "la paz es algo artesanal" y sólo es posible con "la unidad" y si se abandona la "búsqueda estéril de poder, prestigio, placer o seguridad económica".