¿Qué efectos tiene la pornografía en jóvenes y adultos?

Miércoles 30 de septiembre de 2015
A pesar de que el contenido de los vídeos pornográficos tiene la calificación de no apto para menores de edad, un estudio paneuropeo llevado a cabo en 2010, sugería que un 14% de los menores de 9 a 16 años, habían visto contenidos pornográficos durante el año anterior y, probablemente, estas cifras estén infraestimadas.

El potencial peligro en esos tramos de edad es la imagen de normalidad que adquieren ciertos tópicos del porno, que se van interiorizando desde edades temparanas tras la exposición al mismo, como los denominados gang bangs (sexo en grupo), prácticas escatológicas o violentas, así como el sexo anal.

Sin ir más lejos, en un estudio llevado a cabo el pasado año por la Universidad de Londres donde se entrevistaba a jóvenes de 16 a 18 años, en grupo e individualmente, tanto chicos como chicas coincidían en señalar que el sexo anal resultaba placentero para los hombres y doloroso para las mujeres.

A pesar de ser conscientes de ello, la mayoría de los chicos afirmaban haber presionado a sus novias para llevarlo a cabo, y las chicas afirmaban haber sido presionadas o incluso forzadas aún después de haber rechazado tales prácticas. En definitiva, el estudio muestra que el porno genera un deseo de sexo anal en los chicos, que no tiene en cuenta a su compañera sexual.

En cuanto a los adultos, en el plano psicológico, otros estudios sugieren que los consumidores habituales presentan problemas sexuales de distinta variedad, desde disfunciones eréctiles, problemas de libido, a algunos otros problemas sociales y médicos, como un incio sexual temprano, la consideranción del sexo como mero desahogo, abuso de alcohol y la coerción sexual a tercero. Sin embargo, de estos estudios no queda del todo claro qué viene antes, si el huevo o la gallina. Por su parte, el terapeuta sexual Ian Kerner en su práctica terapéutica descubrió que muchos varones con problemas sexuales eran consumidores habituales de porno en internet, algunos eran adictos. El tratamiento que les aplicaba consistía básicamente en que dejasen de ver pornografía y de masturbarse y, con ello, la mayoría solucionaban sus problemas eréctiles y su falta de libido.

La consideración de la pornografía como prostitución

Decía al principo que la tercera acepción que nos ofrece la RAE del término “pornografía”, relaciona a ésta con la prostitución. En esta línea, cito textualmente una de las frases al respecto que más me ha impactado en los últimos tiempos:

"Me di cuenta de que al ver porno estaba tomando parte de una prostitución filmada". Esta frase la pronunció un hombre relativamente joven, el profesor Ran Gavrieli y no un moralista de ninguna religión. El propio Gavrieli se autodefine como ateo y desarrolla su labor como profesor de Estudios de Género y Educación Sexual de la Universidad de Tel Aviv, es un activista que escribe e imparte conferencias en diferentes partes del mundo. La labor académica y profesional de Gavrieli se centra, pues, en el estudio de la sexualidad y el impacto que la pornografía tiene en ésta, subrayando la relación directa entre pornografía, prostitución y trata de personas.

Gavrieli llegó a esta conclusión trabajando con ONGs de apoyo a las mujeres víctimas de prostitución ,trata y mujeres de la industria pornográfica.