Graham Henry, el "padre" de los nuevos Pumas

Campeón del mundo como entrenador de Nueva Zelanda en 2011 y asesor de Los Pumas en 2012 y 2013, Henry fue el inicio del cambio de cara del seleccionado nacional.
Martes 13 de octubre de 2015

"Graham Henry y Daniel Hourcade son los responsables de todo esto". La frase es de Germán Fernández, entrenador de destrezas en la selección argentina de rugby. Y los señala como grandes arquitectos del cambio experimentado por los Pumas en los últimos años.

Henry, campeón del mundo como entrenador de Nueva Zelanda en 2011 y asesor de la selección argentina de rugby en 2012 y 2013, dejó un gran legado. Y los miembros del equipo técnico de los Pumas, reconocen su influencia.

Argentina, que históricamente destacó por su defensa, cambió de cara en el Mundial de Inglaterra-2015, mostrando su gusto por el ataque. Y Henry ayudó a corregir detalles.

"Nos ayudó a darnos cuenta que nuestro problema estaba en lo simple, en lo más fácil, lo que debería haber sido elemental. Si vos no pasás bien la pelota, no hay sistema que funcione. Cuando la acción individual no es buena no hay nada que funcione. No es una receta mágica", explica el seleccionador argentino, Daniel Hourcade.

"No éramos capaces de tener rucks en menos de tres segundos, pases sobre la cara de la defensa. La velocidad que se está buscando se logra entrenando. Lo que hicimos con Graham fue bajar el nivel de información del jugador. Quedarnos con 4 o 5 armas y ser los más eficientes posibles", añade.

"A partir de él trabajamos hacer las cosas bien, en lo básico", explica el técnico de los Pumas.

Graham Henry vio un gran potencial en el ataque de los Pumas, pero se dio cuenta de que no se sacaba partido a eso.

"Cada ataque de los Pumas tiene una alta posibilidad de try". Raúl Pérez, ayudante principal de Hourcade en los Pumas, se hace eco de una de las primeras frases de Henry en su trabajo en Argentina.

El técnico neozelandés vio que los Pumas, con todos los ingredientes para hacer daño en ataque, no eran prácticos.

"Tras ver los primeros entrenamientos, lo primero que dijo fue: los jugadores argentinos todo el tiempo llevan la pelota en la mano. Algo extraño para él, y lo segundo es que todo el tiempo el equipo estaba preocupado por armar un plan de juego, por armar una coreografía y no corríamos para adelante", explica Germán Fernández.