En escenario de paridad, España elige presidente

Más de 36 millones de españoles están llamados a las urnas para elegir a los representantes del Congreso y Senado que escogerán al nuevo Gobierno, una cita electoral cargada de incertidumbre por el ascenso de nuevos partidos que han puesto contra las cuerdas al bipartidismo.
Sábado 19 de diciembre de 2015
Los españoles viven la jornada de reflexión, figura regulada en la normativa electoral que prohíbe a los partidos políticos pedir el voto, así que los candidatos con más opciones -PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos- descansan de la intensa campaña y se preparan para la cita.

El presidente de Gobierno y candidato del PP (centroderecha), Mariano Rajoy, ha dedicado el día a su familia; al igual que el líder del emergente Ciudadanos (liberales centristas).

El socialista Pedro Sánchez y el líder de Podemos (izquierda), Pablo Iglesias, ocuparon su jornada previa a las votaciones a ir al cine para ver la última entrega de Star Wars, junto a su familia y compañeros de partido, respectivamente.

Los candidatos toman aire con estos planes para el incierto escenario que saldrá mañana de las 210.000 urnas electorales repartidas por España, en una jornada que previsiblemente no se cerrará con un claro ganador.

Aunque las encuestas oficiales apuestan por el Partido Popular (en el poder, centroderecha) como la lista más votada, es muy probable que necesite el apoyo de otra formación para formar gobierno.

En segunda posición se encuentra el socialista PSOE, seguido de cerca por el emergente Ciudadanos (liberales centristas), y en cuarta posición, Podemos (izquierda), el partido nuevo, nacido del movimiento de indignados del 15-M.

PP y PSOE -que se alternan en el poder desde 1982-, asisten con cierto desconcierto a esta cita electoral sin pronóstico claro, generado por el auge de las dos nuevas formaciones que han sabido capitalizar el descontento de los "viejos partidos".

Las elecciones regionales y municipales de mayo ya supusieron un ensayo general del evento de mañana: el PP ganó en número de votos, pero el partido recibió un duro golpe y perdió municipios y regiones claves, como la ciudad de Madrid.

Dado que en España no es previsible una "gran coalición" al estilo alemán entre PP y PSOE, las hipótesis de un posible pacto se inclinan porque el PP arregle un acuerdo con alguno de los emergentes.

La alianza más previsible sería con Ciudadanos, ya que Podemos se encuentra en las antípodas ideológicas del PP; y aunque Albert Rivera ha dicho que no apoyará un gobierno del PP, no se cierra a abstenerse para "facilitar" un gobierno.

Independientemente de su posición en las encuestas, todos los candidatos se esfuerzan estas últimas horas en dar imagen de ganador.

Mientras Rivera dijo hoy que "algo va a cambiar" en España y que se abre una nueva etapa política, Iglesias está convencido de que las encuestas ocultan un auge de su formación y a partir del lunes vendrá "mucho trabajo".

Todas las conjeturas posibles se evalúan con cautela debido al alto nivel de indecisos -que la última encuesta oficial cifró en un 41 por ciento-, y los acontecimientos de una campaña electoral intensa y agitada.

Tras una legislatura marcada por la crisis económica y la corrupción, el inicio de esta campaña estuvo centrado en el desafío soberanista impulsado en el Parlamentó catalán y la amenaza yihadista de los atentados de París.

Frente al peso de estas dos cuestiones, la última semana se impuso el tono bronco por las acusaciones de Sánchez a Rajoy, que le acusó en un debate electoral de "no ser decente" por los casos de corrupción de su partido, mientras el presidente Rajoy le llamó "ruín, mezquino, miserable y deleznable".

Esta tensión, que rechazaron de plano los partidos emergentes, manchó las últimas jornadas de campaña y se intensificó con la agresión que recibió Rajoy durante un acto de campaña, en el que un joven de 17 años le propinó un puñetazo, aunque el agresor resultó tener vínculos familiares con su mujer.