Vivir sin luz: drama, furia e indignación en Villa Crespo

Un grupo de vecinos le cuenta a Diario 26 cómo es la vida sin energía eléctrica. La gente, las individualidades, las personas con sus sufrimientos y padecimientos más allá de las frías estadísticas.
Lunes 4 de enero de 2016
A 200 años del año de la declaración de la Independencia argentina, vecinos del populoso barrio porteño de Villa Crespo viven involuntariamente en medio de furia, dolor e indignación como si estuvieran en 1816. En la zona de la avenida Corrientes entre Gurruchaga y Acevedo, cientos de familias y numerosos comerciantes pasan desde el 8 de diciembre en forma intermitente y desde el 28 de diciembre, como si fuera una siniestra broma del “Día de los Inocentes”, la noche a la luz de la vela y no por románticos si no que por la falta de cumplimiento de Edesur.

En los últimos días cientos de miles de habitantes de la Capital Federal y el Conurbano sufrieron por minutos, horas o días la falta de suministro eléctrico. Detrás de las frías estadísticas que da el ENRE siempre hay individualidades, hay personas en estado vulnerable que sufren. Es el caso de una mujer de 72 años que quedó viuda hace dos meses y que vive con su madre muy anciana y enferma.

“Tuvo que mandarla a un hotel en el que paga 1,500 pesos por día a la mujer de 92 años. La sacaron los bomberos del piso 12º del edificio en el que vive el día 30 de diciembre. Más allá de lo económico, enviar a una persona con problemas de salud y de avanzada edad es muy peligroso para su supervivencia”, cuenta Jaime, un vecino de la zona y amigo de la damnificada.

Desde el 28 que están totalmente a oscuras. En muchos edificios, a la falta de luz se le suma la falta de agua ya que las bombas no elevan fluido a los tanques. ¿La prestadora? “Sólo nos da el número de reclamo. Cuando volvemos a llamar afirman que está resuelto el problema y nos dan nueva cifra con un 'pronto lo resolveremos'. Mientras tanto, muchos de nuestros seres queridos están evacuados en casas de familiares”.

Los daños no son sólo sociales sino que también se resienten las economías de los habitantes del lugar. Hay una panadería que paga 18 mil pesos por día para cumplir con los pedidos de Año Nuevo y la tradicional “rosca de Reyes”. Una heladería está totalmente cerrada. Incluso, las propiedades de la zona se han desvalorizado. Cuentan vecinos que hay departamentos que llevan varios años en venta y nadie quiere comprarlos.

“Todavía hay cables de Segba. Uno se quemó porque es de tela. Edesur no invirtió un peso y el ENRE no hizo lo que tenía que hacer. Queremos pagar la factura pero queremos un buen servicio. ¿Cuál es el costo real de este perjuicio”, concluyó, enfurecido, a quien contactó Diario 26.

Los damnificados se comunican a través de un grupo de Whatsapp -cuentan que cargando sus celulares en los autos- y están planeando tomar serias medidas.