"Vamos a pedir la recompensa", adelanta la esposa del rehén

Lourdes Godoy, indicó que sin la intervención de su marido, Martín Franco, "otra hubiera sido la historia", en relación con la detención de los dos prófugos.
Lunes 11 de enero de 2016
Lourdes Godoy, la esposa del rehén que Christian Lanatta y Víctor Schillaci tuvieron cautivo en los últimos momentos de su fuga en la localidad santafesina de Cayastá, planteó hoy la posibilidad de "pedir la recompensa" que se había ofrecido por los delincuentes.

"Vamos a pedir la recompensa", adelantó la mujer, quien indicó que sin la intervención de su marido, Martín Franco, "otra hubiera sido la historia", en relación con la detención de los dos
prófugos.

La mujer relató que cuando llegó a su lugar de trabajo, un molino arrocero, los delincuentes "tomaron como rehén" a su marido, pero que con anterioridad Franco había dado aviso a la Policía que iba a concurrir a ese lugar, para que uniformados del pueblo lo escoltaran.

Explicó que lo hizo por recomendación del dueño de la empresa, que se encuentra de vacaciones "en Brasil", debido a las sospechas de que los dos fugados del penal bonaerense de General Alvear que aún permanecían libres estuvieran merodeando la zona: el sábado pasado había sido detenido Martín Lanatta en esa misma localidad santafecina.

La provincia de Buenos Aires ofreció 2 millones de pesos de recompensa por hallar a los tres condenados por el Triple Crimen de General Rodríguez, después de que los hermanos Lanatta junto a Schillaci escaparan del penal en el que estaban alojados el 27 de diciembre pasado.

"Si él no hubiera dado aviso a la Policía y en lugar de ir en la moto, como yo le aconsejé, iba en camioneta, la historia era otra", aseguró Lourdes en declaraciones a la prensa, e insistió: "Vamos a pedir la recompensa".

En similares términos se expresaron el sábado pasado el peón Luis María del campo en donde fue capturado Martín Lanatta y un baqueano llamado Juan Carlos, que facilitó caballos a efectivos de la Policía santafesina para que pudieran adentrarse en terrenos no aptos para el tránsito con automotores, para de ese modo poder consumar la detención.

"Mi esposo llegó primer solo al galpón y ahí lo tomaron como rehén. El vio a dos personas que andaban deambulando vestidos con ropa militar, de color verde, y pensó que eran de Gendarmería o de Prefectura, por eso no tuvo miedo", relató la mujer.

Según contó, "cuando lo tomaron como rehén sí empezó a tener miedo".

"Las armas las tenían a un costado, no las tenían en sus manos, por eso cuando los policías locales fueron a buscarlo a mi marido y entraron al molino, al ver que no lo encontraban y que él no salía, los tomaron por sorpresa (a los dos prófugos)", resaltó.

Godoy aseguró que el hombre "no fue golpeado ni maltratado" durante los pocos minutos que pasó cautivo con los prófugos.

"Lo hicieron sentar en el suelo. Me dijo que tenían las armas en el suelo y no le apuntaban", agregó la esposa del rehén.