¿Vale el spanking para lograr mayor placer sexual?

Miércoles 23 de marzo de 2016

Explorar dinámicas en la sexualidad con miras a salir de la rutina y añadir variedad al acto íntimo es un ejercicio que suele fascinar. Y entre las tantas prácticas, una muy conocida es el spanking o dar nalgadas con la mano.

Si bien hay parejas que lo integran con la mayor normalidad como parte de su vida sexual, hay otras personas a las que les parece desagradable e, incluso, lo perciben como una señal de agresividad.

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“Si gusta o no, depende de la mujer, porque cada mujer es un mundo y a muchas este tipo de conducta las estimula”, responde la sexóloga Alicia Fernández. “Del mismo modo, hay otras que les incomoda y no sienten que esta práctica contribuya a su excitación”.

La doctora aclara que “hay que diferenciar el spanking o nalgadas sutiles, de los azotes. Esto último ya pudiera caer dentro lo que es el sadismo y el masoquismo”, especifica. La diferencia entre una cosa y la otra estriba en el grado de intensidad.

“Hay hombres a los que les estimula dar nalgadas, pero son sutiles, que la mujer puede aceptar, lo que no es lo mismo que la azoten”. Y aclara que, de hecho, quien prefiere los golpes fuertes “no va a estimularse con unas nalgadas sutiles, porque necesita una intensidad mayor, más fuerte. Si no existe ese nivel de intensidad, no disfruta” del acto sexual.