¿Se puede "romper el corazón" por amor?

El 'corazón partido' no solo es algo propio de melodramas. El dolor provocado por la muerte de la 'media naranja' realmente puede traer consecuencias letales, según una investigación.
Miércoles 6 de abril de 2016
Científicos daneses han descubierto que el sufrimiento producido por la muerte de la pareja puede aumentar el riesgo del desarrollo de latidos cardíacos irregulares, conocidos como fibrilación atrial, que pueden causar un accidente cerebrovascular o un ataque cardíaco.

Según el estudio, publicado en la revista 'Open Heart', el mayor nivel de riesgo de muerte por arritmia cardíaca se registra de 8 a 14 días después de la pérdida, luego va disminuyendo y se normaliza dentro de un año.

Tras estudiar casos desde 1995 hasta 2014 de 88.612 personas diagnosticadas con fibrilación atrial y 886.120 personas sanas, los científicos llegaron a la conclusión de que 17.478 personas del primer grupo y 168.940 personas del segundo experimentaron la aflicción por la pérdida de su pareja, que fue asociada con el riesgo aumentado del desarrollo de fibrilación atrial.

Las repercusiones se notaban más en las personas menores de 60 años, que eran dos veces más proclives a desarrollar la enfermedad en caso de aflicción, y en los casos en que la muerte de la pareja era repentina. Asimismo, se estima que las personas cuyas parejas estaban relativamente sanas antes de su muerte, en el 57% de los casos eran más proclives a padecer fibrilación atrial.

foto ilustrativaHipotermia: Una ventana para traer a las personas de vuelta a la vida sin muerte cerebral
Pese a que en el estudio no se tomaron en cuenta datos sobre otros factores, como el estilo de vida y la historia familiar, y los factores que determinan la relación entre la aflicción y la fibrilación atrial no están claros, los científicos destacan que la aflicción aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, mentales e incluso la muerte.

La causa es que el estrés agudo puede trastornar los ritmos cardiacos normales y provocar la producción de sustancias químicas involucradas en los procesos inflamatorios.