¿Quién es Guillermo Marijuan, fiscal que imputó a Cristina?

Actuó en la causa que terminó con penas a Ricardo Jaime y a Felisa Miceli. Lo amenazaron de muerte por sus investigaciones. También se enfrentó con Gils Carbó y ahora imputó a la ex mandataria por lavado de dinero.
Sábado 9 de abril de 2016
El fiscal federal Guillermo Marijuán, que imputó a la ex presidente Cristina Kirchner y al ex ministro de Planificación Federal Julio De Vido por la "Ruta del dinero k", es un hombre de mucho trabajo, muy inquieto para buscar pruebas en los expedientes que intervino. Tal es así, que logró una condena a la ex ministra de Economía Felisa Miceli y acordó una pena por coimas con el ex secretario de Transporte Ricardo Jaime. Son los únicos funcionarios kirchneristas de peso que terminaron con sentencias en contra.

Hincha de Racing y fanático del fútbol, está separado y tiene dos hijas -que fueron blanco de amenazas de muerte- que le transmitieron su amor por el hockey, una pasión que comparte con ellas.

Marijuán es uno de los fiscales que convocó a la marcha por la muerte del fiscal Alberto Nisman, donde cobró cierta notoriedad pública, pese a que ya había intervenido en causas de peso. También le costó el odio del gobierno kirchnerista, pero la bronca por su trabajo venía desde antes.

Para ese entonces, ya había acusado a Miceli y a Jaime, quienes todavía no habían sido condenados. El caso de Miceli arrancó en 2007, cuando durante una inspección de rutina de los bomberos encontraron en el baño del despacho del Ministerio de Economía una bolsa con 100 mil pesos y más de 31 mil dólares. La ex ministra explicó que el dinero fue producto de un préstamo y que lo iba a utilizar para una operación inmobiliaria, algo que en el juicio no pudo probar y que Marijuán y el otro fiscal que intervino, Fernando Arrigo, no creyeron. Finalmente, con un fallo unánime, el Tribunal Oral Federal la condenó a tres años de prisión en suspenso en abril del año pasado.

Unos meses después, en octubre, el trabajo de Marijuán derivó en una nueva condena, esta vez de Jaime, que acordó con el fiscal una pena de un año y medio de prisión en suspenso por dos casos de dádivas. El ex funcionario tuvo que reconocer que recibió coimas.

Cuando el caso Báez estalló, Marijuán estaba de licencia. La intervención en el expediente del titular de la Procelac, Carlos Gonella, hizo desaparecer al empresario patagónico del requerimiento de instrucción. Pero la historia se dio vuelta. Hoy no sólo Báez está procesado, sino también Gonella y una larga lista de personas que incluyen a Cristina Kirchner y De Vido.

Marijuán también cuestionó judicialmente la designación de Gonella y otros fiscales cercanos al gobierno kirchnerista. Por esos nombramientos, que no tuvieron el acuerdo del Senado, en abril de 2013 pidió la indagatoria de la procuradora general Alejandra Gils Carbó por abuso de autoridad. Sin embargo, el juez federal Sebastián Casanello desestimó esa denuncia.

Unos días después, el 5 mayo, comenzaron una serie de amenazas. Primero le dejaron una nota en un bar, luego hubo movimientos sospechosos frente a su casa detectados por sus custodios y finalmente un llamado a la fiscalía. "Si apela, secuestramos y matamos a sus hijas", dijeron. Desde el oficialismo lo acusaron de autoamenazarse a través del padrino de una de sus hijas, mientras los tuiteros kirchneristas impulsaron el hashtag #ElCajonDeMarijuan.

La pelea con Gils Carbó escaló. En diciembre del año siguiente, Marijuán denunció que su equipo de investigadores era discriminado laboralmente por la Procuradora, que no los efectivizaba. Al poco tiempo la funcionaria cedió a la presión y contrató a todos los empleados de la Fiscalía, pero le quitó a Marijuán la fiscalía que investiga delitos de la seguridad social, que estaba subrogando.

Las vueltas de la vida hicieron que al año siguiente Marijuán subrogara la fiscalía de Carlos Rívolo y terminara imputando nuevamente a Gils Carbó por incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad, a partir de una denuncia del juez Claudio Bonadío vinculada a Gonella, que se había negado a asistir a su declaración indagatoria.