Chueco le compró 'La Rosadita' a Elaskar en nombre de Báez

El nombre del abogado Jorge Oscar Chueco, que se encuentra desaparecido, aparece junto al contador Daniel Pérez Gadín, como una de las personas que compraron la financiera SGI.
Viernes 15 de abril de 2016

La operación se hizo a través de la empresa registrada en Lugano (Suiza) Helvetic Services Group, en la que Chueco es “representante legal”. Aunque Chueco lo negara, la sospecha es que Helvetic pertenecía en verdad a Báez y que Elaskar vendió La Rosadita sólo porque fue extorsionado.



El abogado Jorge Chueco, desaparecido presumiblemente desde este jueves, cobró notoriedad por los nexos que lo unen al empresario santacruceño Lázaro Baéz, que quedaron evidenciados en el trabajo que realizara para Austral Costrucciones y en la compra de la financiera SGI a manos de Helvetic Service Group.

Con 64 años, el abogado fue puesto en la mira de la justicia en 2013 cuando el magistrado José María Campagnoli lo investigó por la compra de la financiera SGI a manos de Helvetic, la empresa de la que Chueco era apoderado.

Por aquellos días, Federico Elaskar denunció que se había tenido que desprender de su empresa tras haber sufrido extorsiones y que no había cobrado el precio de la venta, dando así los primeros indicios en la causa que hoy investiga a los Báez por presunto lavado de dinero.

Aquella primera pesquisa desembocó en un jury de enjuiciamiento contra Campagnoli y la continuidad de la misma en manos del juez federal Sebastián Casanello, quién en los últimos días ordenó la detención de Báez y la imputación sobre la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.

Hace algunas semanas se conocieron videos que fueron tomados como prueba por Casanello en los que se ve a Martín Báez -hijo de Lázaro- contando millones de dólares en el SGI.

En distintas declaraciones periodísticas, Chueco reconoció haber conocido a Báez y dijo que comenzó a trabajar para Austral Construcciones a través del hoy detenido contador Daniel Pérez Gadín, a quién por aquel entonces definía como un "amigo".

Además, se habían conocido maniobras con cheques firmados por el abogado que unían a Helvetic y a Austral, reconociendo Chueco las inversiones de la empresa suiza en la de los Báez.

Por aquel entonces, Austral Construcciones ya era uno de los principales contratistas del Estado Nacional, en especial en la provincia de Santa Cruz, algo que Chueco deja en claro en una entrevista que otorgara a Infobae en 2013.

"Austral está bien posicionada por las represas que se van a construir en Santa Cruz. Era una empresa atractiva para invertir", había señalado.

También se relacionó a Chueco con Electroingeniería, empresa cordobesa que también fue adjudicataria de obra pública y que incursionó en los medios de comunicación con la compra de señales de televisión y radio.

Otra nota periodística, en este caso del diario Perfil, había llamado la atención respecto de la sociedad que Chueco habría tenido con Gustavo Cinosi, un empresario que, según el matutino, poseía relaciones con "el ex secretario legal y técnico de la Presidencia, Carlos Zannini, y de llegada directa a Cristina Fernández de Kirchner".

Por estas horas, la incertidumbre sobre la situación de Chueco aumenta: desapareció de un hotel donde estaba alojado dejando una carta que es dudosa a los ojos de su esposa.

"Presiento que está en riesgo de vida. Con todo lo que ha pasado, está siendo amenazado”, expresó Patricia, la mujer de Chueco en diálogo con Radio República.