Hacen "ruletas rusas" con portadores de VIH

Lunes 18 de abril de 2016
La ruleta sexual -que toma el nombre de la ruleta rusa- consiste en un grupo de gente que queda en un local para hacer una orgía o tener relaciones sexuales entre ellos, pero invitando a alguien con sida sin revelar al resto de participantes quienes es el infectado: a quien le toca le toca.

Las modalidades de fiestas sexuales son diversas, como algunas exclusivas para portadores del VIH, según explicó a SER Cataluña jefe de enfermedades infecciosas del hospital de día, José Mallolas: "Hay de todo. Fiestas donde hay ruletas sexuales o fiestas en las que no puedes ir si no estás infectado”

La pérdida de respeto a la enfermedad es evidente, como le hizo ver a Mallolas un joven homosexual de 22 años con este relato: "Y me dice: mi sexualidad es importantísima y no me quiero resignar, que tengo 20 años, a vivir el resto de mi vida con un preservativo puesto. ¿Y qué alternativa tengo? Infectarme. Y cuando antes me infecte y antes me trates y yo esté con una carga viral indetectable, yo ya no sufriré por si me infecto de esto o de aquello. Cuando me lo dijo, me quedé helado”

El tratamiento del sida cuesta unos 7.000 euros al año por paciente en la sanidad pública.

Algunas fiestas se llaman azules porque hay una pastilla de este color que ayuda a prevenir el sida. Mallolas dice que no se suministra en España y por lo tanto si alguien toma es porque la compra en el mercado negro.

Actualmente el Clínico se trata a 4.500 pacientes por VIH y cada día se atiende a un centenar de visitas. Los retrovirales son cada vez mejores y la supervivencia más alta. Se estima que la expectativa de vida de alguien infectado por sida está 10 años por debajo del resto de la población.

Pero no es sólo el Sida el problema. Las fiestas sexuales desenfrenadas, sobre todo entre gays, han causado un incremento de las infecciones agudas por hepatitis C.

También han aumentado los casos de viejas enfermedades como la gonorrea, la sífilis o clamidias.

Mallolas tiene claro que los hábitos sexuales de las personas difícilmente se pueden cambiar. Por eso dice que es clave tanto con el sida como con la hepatitis C hacer analíticas de sangre periódicas para detectarlo. La combinación de sida y hepatitis C es más mortal.