Hillary y Trump ganan en Nueva York y encaminan sus candidaturas

Los precandidatos demócrata y republicano se afianzan en la carrera por representar a sus respectivos partidos.
Miércoles 20 de abril de 2016
El republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton se impusieron el martes con claridad en las primarias presidenciales del estado de Nueva York, dando un golpe de autoridad en sus partidos en la carrera a la Casa Blanca.

El magnate Trump obtenía 60% de los votos contra 25,1% del gobernador de Ohio, John Kasich, y 14,9% del senador ultraconservador de Texas, Ted Cruz, escrutado el 60% de los sufragios, según los canales CNN, Fox News y MSNBC.

De su lado, la exsecretaria de Estado Clinton obtenía 58,4% de los votos contra 41,6% de su rival Bernie Sanders, senador de Vermont (noreste), escrutado el 72% de los sufragios, según las mismas fuentes.

El estado de Nueva York es el que más delegados atribuye a la convención nacional después de California (oeste), cuyas primarias tendrán lugar en junio. En la primaria demócrata había 291 delegados en juego, y 95 entre los republicanos.

Un total de 5,8 millones de electores demócratas y 2,7 millones de republicanos estaban inscritos para votar en estas primarias "cerradas", en las que los independientes no podían participar si no se habían registrado con seis meses de anticipación.

Todos los sondeos prevían los triunfos de Clinton, de 68 años y senadora de Nueva York entre 2001 y 2009, y Trump, de 69 años y que hizo su fortuna sobre todo en el sector inmobiliario en la Gran Manzana.

"Éste (triunfo) es personal. Neoyorquinos, siempre han tenido mi apoyo y siempre he tratado de tener el vuestro", dijo Hillary en un acto por la noche en la sede de su campaña en Brooklyn (sudeste de Nueva York).

"La victoria está a la vista", agregó la ex primera dama, quien votó por la mañana en Chappaqua, al norte de la Gran Manzana.

De 74 años y oriundo de Brooklyn, su rival Bernie Sanders necesitaba de manera imperiosa un buen resultado para mantener vivas sus esperanzas de llegar a la Casa Blanca.

Autodenominado "socialista democrático", eligió hacer campaña el martes en el vecino estado de Pensilvania, lo que dejaba entender una noche adversa.