Volkswagen: entre el diéselgate y el auto del futuro

VW tiene muchos frentes abiertos. El escándalo de emisiones le costará al grupo miles de millones que no podrá invertir. Además, tendrá que reinventarse si quiere sobrevivir.
Martes 24 de mayo de 2016

Pregunta: ¿Qué empresa acaba de firmar un acuerdo con la Singularity University de Palo Alto, California, para crear un Think Tank en el mundo digital? ¿Quién ha puesto en marcha laboratorios digitales en Berlín, San Francisco y Múnich, y tiene “Future Centers” (Centros del futuro) en Potsdam, Pekín, Belmont y Silicon Valley? La respuesta puede sorprender: es el fabricante de automóviles Volkswagen. El director ejecutivo de la compañía, Matthias Müller, en el cargo desde que en otoño de 2015 dimitiera el hasta entonces CEO Martin Winterkorn a raíz del escándalo de emisiones, se aventuró a dar una visión del futuro de VW durante la presentación de las cuentas anuales de la compañía.


“Los tiempos en los que nuestra industria se mantuvo aislada pertenecen al pasado”, dijo Müller. “El miedo al contacto, la soledad o la ilusión de que sabemos y podemos hacer todo solos no nos conducirán a nuestro objetivo”. Este discurso es nuevo en Wolfsburgo. Algo que, por cierto, están causando un gran revuelo, ya que Müller no presentó los resultados anuales con el tradicional autobombo. Por el contrario, admitió que los récords logrados en los últimos años se han interrumpido. “Algo que no me molesta en absoluto”. Este año tenemos otros puntos en la agenda, “tenemos que ajustar nuestras prioridades”, dijo Müller.

Esto, sin embargo, sí que es urgente. El grupo ha registrado pérdidas por primera vez desde 1993. En aquel entonces, ascendieron a 1.900 millones de marcos alemanes (alrededor de 1.000 millones de euros). En 2015, los libros de cuentas registran un saldo negativo de 1.600 millones de euros. Y no es porque el fabricante de automóviles haya vendido pocos coches. A pesar de que se vendió un 2 por ciento menos, los beneficios cosechados por las ventas aumentaron un 5,4 por ciento. El llamado beneficio operativo fue aún mayor: 12.800 millones de euros. Eso sí que habrían sido beneficios. Pero el escándalo de emisiones destapado hace unos meses y conocido como diéselgate, ha provocado graves desajustes en las cuentas del fabricante alemán: aproximadamente 17.000 millones de euros es lo que tendrá que apartar el grupo para afrontar las llamadas a revisión, litigios y acuerdos extrajudiciales que tiene pendientes.
¿Venta de activos?


Las expectativas de ventas para el 2016 son más bien negativas. Teniendo en cuenta la coyuntura económica actual, muy negativa sobre todo en Rusia y Latinoamérica, y con la previsión de que algunos clientes opten por otros fabricantes tras el escándalo de emisiones, el CEO de Volkswagen prevé que la cifra de negocios podría caer hasta un cinco por ciento este año. La venta de activos, además, no se descarta si el diéselgate llega a provocar “cargas financieras adicionales”.


La ronda de preguntas tras la rueda de prensa tampoco arrojó mucha luz al asunto. Algunos podrían pensar que los directivos encargados de atender a los medios se encuentran bajo mucha presión. El ambiente era tenso. No hubo ni errores ni palabras equivocadas. Nadie matizó nada. Y es que cualquier error podría costarle a la compañía miles de millones. Aunque era de esperar, tampoco se dieron detalles acerca del estado de las investigaciones que dirige el bufete de abogados estadounidense Jones Day. De hecho, el juez federal que dirige el proceso, Charles Breyer, impuso guardar silencio hasta que se revelen los detalles del acuerdo. Algo que sucederá antes del 21 de junio.


Por otro lado, los abogados de Volkswagen han recomendado encarecidamente a los directivos no hacer comentarios hasta que termine el proceso en EE. UU. A pesar de ello, el CEO Martin Müller se tomó la licencia de hacer un comentario durante la feria de Hanóver la semana pasada. En conversación con el presidente estadounidense, Barack Obama, Müller se disculpó de nuevo por las manipulaciones realizadas por VW en EE. UU. y agradeció la cooperación constructiva demostrada por las autoridades del país.