Celular como billetera: ventajas y desventajas

El Gobierno anunció una norma que obligará a los bancos a desarrollar aplicaciones para hacer transferencias y recibir pagos.
Miércoles 8 de junio de 2016
El Banco Central (BCRA) aprobó una norma que tiene como objetivo reducir el uso de efectivo e implementar más medios de pago electrónico. En ese contexto se contempla, por ejemplo, el uso del teléfono como una billetera móvil.

De acuerdo con la disposición, los bancos deberán darles a sus clientes la opción de tener acceso a una aplicación móvil para hacer transferencias entre teléfonos y también para recibir pagos de tarjetas de débito. Además, los locales deberán tener un dispositivo tipo posnet para esas transacciones.

También se dispone que se habiliten botones de pago para que la gente pueda abonar sus compras por la web sin la necesidad de ingresar su tarjeta de crédito, por ejemplo.

El especialista Marcelo Fondacaro dio su análisis sobre los pros y los contras de esta nueva modalidad.

“Hay tres importantes beneficios asociados al uso de esta tecnología. La primera es la comodidad. Hoy las personas tienen su móvil 24 horas al alcance de la mano ya que evitan llevar consigo tanto el dinero físico como sus plásticos (tarjetas). Se habilita más funcionalidad para el usuario final, pagos persona a persona, transferencias inmediatas a clientes de cualquier banco, etc y brinda mayor seguridad ya que las billeteras móviles disponen de un sistema que permite seleccionar la tarjeta con la que el usuario realizará el pago y la autenticación se realiza mediante un soft token que funciona como un mecanismo de validación de identidad a través de la generación de claves de uso de única vez. Esta innovación sobre la seguridad es la que permite reducir drásticamente el fraude que actualmente existe en el uso de tarjetas de débito y crédito”, explicó.

Luego, opinió acerca de las desventajas de estas nuevas aplicaciones: “El gran desafío que enfrentan estas soluciones es el cambio cultural que implica pasar del uso de efectivo al uso de dinero digital, tanto para el usuario como para el comercio (que debe a veces adaptarse para poder cobrar digitalmente) y las instituciones financieras que deben innovar sobre estos servicios. La gran barrera en Latinoamérica es que la penetración de smartphones de última generación con chips NFC aún es muy baja (1% o 2% del total de móviles) y los comercios necesitan tener incorporados lectores de NFC, lo cual representa un costo adicional. Muy pocos países de Latinoamérica han comenzado la actualización de terminales POS a NFC, que significa Near Field Communication y es una tecnología estándar de comunicación inalámbrica, de corto alcance que permite el intercambio de datos entre dispositivos. En el mundo ya existen cajeros automáticos con NFC, con los que solo acercando la tarjeta de débito ya podemos comenzar a operar. También hay lectores de NFC para el transporte público (simil SUBE) y POS con NFC en tiendas, para poder pagar de forma segura acercando el móvil a la terminal”, cerró el especialista.