Medellín: de capital de la droga a ciudad modelo

Esta ciudad, que se ganó la triste fama de capital mundial del narcotráfico, se ha convertido en un ejemplo urbano. Conocé su transformación.
Viernes 17 de junio de 2016
En Medellín las casas se apretujan contra las laderas de las montañas. La comuna 13 es una atracción, ya que muchos quieren ver de cerca el barrio que una vez fue un escenario del crimen.

Sin embargo, el cambio con relación a aquellos tiempos es fenomenal. Escaleras mecánicas llevan hoy hacia los barrios más altos, que antes eran villas miseria. Una red de metro impecable atraviesa la ciudad, y un teleférico transporta a la gente hasta las alturas. Allí habitan hoy personas que antes tenían que pasar penurias para poder llegar hasta Medellín. Actualmente, todos pueden utilizar el transporte para ir a la escuela o a su puesto de trabajo. Las inversiones en infraestructura convirtieron a esta ciudad en un lugar moderno en el que vale la pena vivir.

“La transformación de Medellín en las dos últimas décadas es un ejemplo impactante de innovación urbana exitosa en el siglo XXI”, dijo el acalde de la ciudad, Federico Gutiérrez Zuluaga, quien sigue impulsando el cambio en la ciudad desde que asumió su cargo en enero de 2016. Su programa incluye el fomento de la cultura y la educación, y también la ampliación de las infraestructuras.

El alcalde de Medellín recibió a los participantes en el centro, en la Plaza Botero, que lleva el nombre del famoso pintor colombiano hijo de esta ciudad. Este donó veintitrés de sus voluminosas esculturas para un parque situado en el casco antiguo de Medellín.

“Todos dicen que si el país fuera como Medellín nos iría bien”, subraya Thomas Voigt, director de la Cámara de Comercio colombo-germana, en entrevista con Deutsche Welle. “Pero una ciudad sola no es suficiente para que haya un cambio verdadero. En los últimos diez años los colombianos vivieron bien. Se importó mucho, y se pudo importar gracias a los altos precios de las materias primas. Ahora, esos precios bajaron mucho, y la economía solo crece en un dos o un tres por ciento.

La realidad es que se invirtió demasiado poco hasta ahora. Todavía la infraestructura de muchas regiones es precaria. Y eso también se puede constatar en Medellín. El camino que conduce hasta el aeropuerto José María Córdoba sigue siendo una carretera de montaña de dos carriles llena de curvas, una vía de acceso normal para un aeropuerto provincial, pero que no es adecuada para una ciudad de dos millones de personas. Un problema hace tiempo conocido. A la izquierda y a la derecha de la ruta las excavadoras ya empezaron a picar en la roca, y se espera que la nueva autopista esté lista en 2018. Así, Medellín será aún más atractiva para turistas e inversores.