Corrupción policial: Lomas de Zamora

“¿Qué estás dispuesta a entregar por tu libertad?”, le dijo un policía antes de violarla. El aberrante hecho que sufrió Liliana Herrera. Un subcomisario y un oficial están detenidos por el caso.
Viernes 17 de junio de 2016
Liliana Herrera (37) fue víctima de la corrupción policial en Lomas de Zamora. Ella es una feriante y madre de dos hijos. Resulta ser que la llevaron a la comisaría de Budge para exigirle que empezara a pagar 5.000 pesos de coima por mes y ese mismo día fue violada por un oficial.

La mujer denuncia a Omar Beckman, quien fue detenido en el estacionamiento de los tribunales. Un policía que hasta le había sonreído minutos antes del hecho más duro y jamás imaginado por ella. También cayó el oficial Gerardo Ibarra, señalado como uno de los agentes que trasladó a la víctima hasta la comisaría 10° de Ingeniero Budge, donde se habría cometido el abuso.

Cuando llegó al lugar, le contó a una amiga por teléfono mientras esperaba en un pasillo de los tribunales de Lomas de Zamora: "Me mostraron fotos viejas, de deportes en el recuerdo". Luego, la desesperación. Gritó y golpeaba puertas. Pedía que no dejaran ir al policía que ella acusa.

Con profundo dolor, narró que el 1° de junio, minutos antes de las 13, un móvil blanco frenó frente a ella sobre la avenida Olimpo, a metros de Elizalde. Ella estaba trabajando como seguridad en la feria que se arma allí miércoles y sábados. Del patrullero bajaron tres agentes. "Me dijeron que me subiera porque si no me iban a meter de los pelos", recordó.

"Hicimos una cuadra y volvimos a parar. Uno de los policías se bajó para comprase un choripán. Dimos muchas vueltas antes de llegar a la comisaría", relató Liliana, que además de trabajar como seguridad tiene un puesto de ropa junto a su marido.

Durante el viaje hubo insultos y amenazas. "Me decían que me iban a 'emperrar' y a 'escribir'. Que me iban a armar una causa para que quedara presa. Que hacía un mes que ellos estaban en la comisaría y que yo no me había acercado a 'bajarles' los sobres", describió. La coima tenía suma establecida: 5.000 pesos por semana.

Al llegar a la comisaría, la llevaron a una oficina ubicada en el primer piso. "En un momento entró el subcomisario, sacándose las tiras de la camisa. Querían plata. Me hicieron sacar la ropa y me vaciaron la mochila", explicó la víctima.

"Estaba sentada en una oficina y vi que el comisario me llamaba. Me acerqué y me llevó hasta un cuartito de la terraza. Me agarró de los pelos y me puso contra la pared. Después sacó un papel en el que había varios nombres. 'Acá está toda la gente que me paga. Vos también tenés que pagar', me dijo", describió en su relato.

Su marido, Claudio, no quiso escuchar de nuevo el horror que vivió Liliana. Y en medio de la entrevista con Clarín, se levanta y se va. "Mientras me tenía agarrada me preguntó: '¿Qué estás dispuesta a dar por tu libertad? ¿Cuánto vale?' Después me empezó a besar y a tocar. Me desabrochó el pantalón y se bajó el de él. Yo me puse a llorar y le supliqué que no me hiciera nada. De repente paró y me ordenó que fuera a buscar a 'Matías'. Todos se hacían llamar así", dice Liliana. Los maltratos no terminaron ahí. "Me dijeron que me iban a matar y a tirar al río, y que nadie se iba a enterar que había estado ahí", dijo.

Quince días después de esa escena que da vueltas en su cabeza, piensa que el acusado frenó por los ruidos que se escuchaban abajo, donde estaba su marido, a quien había alertado un vecino que vio cuando la llevaban en el patrullero.

"Primero me negaron que estuviera en la comisaría. Miré el registro de la entrada y no estaba su nombre", explicó Claudio. Pero pasadas las 18, Liliana apareció en la sala de entrada de la comisaría. Su marido la notó asustada, pero nunca imaginó lo que había pasado. "A las cuatro cuadras se quebró y empezó a contarme todo. Por suerte tuvimos la ayuda de dos policías honestos que nos aconsejaron qué pasos seguir. Al otro día hicimos la denuncia en la fiscalía", detalló el marido de la víctima.

El pasado martes, Liliana fue citada a una rueda de reconocimiento fotográfico. El subcomisario fue imputado por "privación de la libertad" y "abuso sexual gravemente ultrajante", mientras que el oficial quedó acusado de “privación de la libertad" y "extorsión". Ambos fueron desafectados de la Bonaerense.

Por estos días, además del relato de la víctima,se suman dos documentos que los investigadores analizan. Fuentes dijeron al matutino que "luego de que la mujer hiciera la denuncia, se presentó en la fiscalía un policía con actuaciones que, según dijo, se había olvidado de informar. Era una denuncia por extorsión contra Herrera. También se detectaron irregularidades en los libros de ingreso de la comisaría".

Hoy, Liliana teme por lo que le pueda pasar a su familia. "Nos amenazaron de muerte varias veces. Hay otros cuatro policías que estuvieron metidos en todo esto y que siguen libres. Nosotros, por miedo, nos tuvimos que mudar", explica.

"Estos individuos, lejos de ser policías, constituían una verdadera mafia. Y se manejan como tal", afirma el abogado de Liliana, Andrés Bonicalzi.

Después de un hecho aberrante, Herrero y su familia viven con miedo.