Ex directivo de Petrobras involucró a De Vido en Lava Jato

Néstor Cerveró dijo que el ex ministro de Planificación influyó para que Transener -que era de la petrolera brasileña- fuera comprada por Electroingeniería, vinculada al gobierno kirchnerista.
Sábado 18 de junio de 2016
La mayor investigación por corrupción de la historia de Brasil, que ya había salpicado al ex secretario de Transportes argentino Ricardo Jaime involucra también al ex ministro de Planificación Federal de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, Julio De Vido.

El ex director de operaciones internacionales de Petrobras, Néstor Cerveró, uno de los testigos más importantes de la causa, relató reuniones con el ex ministro argentino en su explosiva declaración testimonial ante la justicia, luego de firmar un acuerdo de "delación premiada" con la Procuración General de la República.

La declaración fue realizada a principios de año y fue presentada ante la Corte Suprema brasileña el pasado 26 de enero por el procurador general, Rodrigo Janot, pero aún no había sido oficializada por la Corte y por ello estaba guardada bajo siete llaves. A principios de este mes, finalmente, el ministro Teori Zavascki, relator del caso en el tribunal, decidió finalmente incorporarla al expediente.

Cerveró fue un alto directivo de Petrobras entre 1975 y 2014 y está preso desde enero del año pasado, cuando fue detenido en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro tras volver de un viaje a Londres.

Desde entonces ya acumula dos condenas por lavado de dinero dictadas por el juez Sérgio Moro, por las que puede pasar más de doce años preso. Pero a fines del año pasado decidió comenzar a colaborar con la justicia como delator: delató a tanta gente que el expediente con su declaración tiene nada menos que 167 páginas, que el pasado 2 de junio fueron oficializadas por la decisión del juez Zavascki, que canceló el secreto de sumario.

Tres de esas páginas se refieren a la venta de Transener a la empresa Electroingeniería, de reconocidos vínculos con el gobierno kirchnerista, confirmando y ampliando informaciones que ya habían aportado otros "arrepentidos".

Hay un hecho insólito en la historia de esta declaración de Cerveró: el ex senador Delcídio de Amaral, que era presidente de bloque oficialista en el senado brasileño hasta el año pasado, fue detenido en noviembre —como era senador y tenía fueros, la Corte Suprema tuvo que autorizar la detención— luego que ser grabado por Bernardo Cerveró, hijo del ex directivo de Petrobras, ofreciéndole 50 mil reales y ayuda para que su padre se escapara del país a cambio de que no lo mencionara en su declaración. Pero sí lo mencionó — a él y a buena parte de la dirigencia política brasileña. Después, el propio Amaral también hizo un acuerdo con la fiscalía y delató a medio mundo, del gobierno y de la oposición. Las fichas del dominó continúan cayendo.

En las páginas 92 a 94 de su declaración, Cerveró recuerda que, cuando Petrobras compró la empresa argentina Perez Companc en 2002 —operación por la que afirma que el gobierno del entonces presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso recibió de Gregorio Pérez Companc 100 millones de dólares de coima—, adquirió junto a ella la empresa Transener, compañía líder en nuestro país en transporte de energía eléctrica de alta tensión, que opera el 95% de las líneas y comunica la Argentina de norte a sur.

Pero, de acuerdo con el ex funcionario, en 2007, el gobierno kirchnerista comenzó a hacer "una presión muy grande" para que Petrobras vendiera Transener, alegando razones de seguridad nacional, tema que llegó a ser acordado en las más altas instancias, con la participación de la entonces presidenta del consejo de administración de Petrobras, Dilma Rousseff, y el ministro de Planificación Federal Julio De Vido, que hablaba en nombre de Néstor Kirchner.

El holding Electrobrás, una sociedad anónima de economía mixta y capital abierto bajo control accionario del estado brasileño, pretendía comprarle la empresa a Petrobras, pero el gobierno argentino se opuso. Apareció entonces una oferta de un fondo de inversión norteamericano y, en una reunión que se realizó en sus oficinas del Ministerio de Planificación Federal, De Vido le dijo a Cerveró que "estaba todo arreglado" para que se concretara la venta —expresión que él dice haber interpretado con el sentido de que se pagaría una coima—, pero después de esa reunión algo cambió.

Cerveró, que ocupaba entonces la vicepresidencia de la filial argentina de Petrobras, además de seguir al frente de las operaciones internacionales, cuenta que tuvo una nueva reunión en el hotel Four Seasons de Buenos Aires, de la que participaron el lobista Fernando Soares (conocido como "Fernando Baiano", es otro de los principales "arrepentidos" de la causa), el ex ministro menemista Roberto Dromi y uno de los dueños de Electroingeniería, que les comunicó que su empresa estaba interesada en comprar Transener.

Cerveró asegura que cuando les dijo que ya estaba todo arreglado con los norteamericanos, "se pudrió todo". El empresario argentino, delante suyo, llamó a De Vido y le preguntó "qué está pasando", y, media hora después, el ministro estaba en el hotel. Luego de saludar afectuosamente al empresario y conversar brevemente con él, le dijo al funcionario brasileño: "Te espero mañana en mi oficina".

De acuerdo con Cerveró, en esa nueva reunión en su oficina, el ministro mandó a redactar y publicar en el Boletín Oficial una decisión prohibiendo la venta de Transener a cualquier empresa extranjera y, al caerse así el negocio con los norteamericanos, la empresa fue comprada por Electroingeniería en sociedad con la estatal Enarsa por 54 millones de dólares, como quería el gobierno argentino. De acuerdo con Cerveró, Bahiano y él se repartieron por la mitad una coima de 600 mil dólares que fue negociada por Baiano y pagada seis meses después de concretada la operación, pero "De Vido ciertamente recibió más que eso".

La declaración del ex funcionario confirma buena parte de lo que ya había dicho ante la justicia el propio Fernando Baiano en septiembre de 2015. El conocido lobista, que ya fue condenado a 16 años de prisión en la misma causa, da el nombre del fondo norteamericano que había hecho la oferta por Transener, que Cerveró dice no recordar: Eton Park, y reconoce haber operado para Electroingeniería a pedido de otro lobista brasileño, Jorge Luz.

Dice que se reunió con el ex ministro Dromi y su hijo Nicolás en varias oportunidades, la primera en el hotel Copacabana Palace de Río de Janeiro, y que el primero intervino ante el gobierno argentino para frenar la venta a los norteamericanos.

Algunos detalles de la declaración son diferentes, ya que Baiano dice que no sabe si De Vido se llevó parte de las coimas, e involucra a Cerveró más de lo que este reconoce: dice que el ex directivo de Petrobras y Dromi padre e hijo se reunieron con él en Río y acordaron operar juntos a favor de Electroingeniería, aprovechando que sus dueños eran "muy cercanos" al gobierno de los Kirchner. También relata reuniones con los Dromi y con los propietarios de la firma, Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta, en las que se habrían negociado las coimas para él, para Cerveró y para varios políticos brasileños.

Cuando la declaración de Baiano, ahora ratificada por Cerveró, fue divulgada por el diario brasileño Estado de São Paulo, De Vido negó todo, dijo no conocer al lobista y aseguró que el único interés del gobierno fue impedir la "injerencia" de los Estados Unidos. Pero ahora, con la declaración de Cerveró, ya son dos los testigos —y, en el caso de Cerveró, se trata nada menos que del ejecutivo encargado de todas las operaciones internacionales de Petrobras en la época de la venta de Transener— que confirman su participación en las reuniones y dan detalles precisos de la operación.