Solar Impulse II en vuelo por el mundo: aterrizó en Sevilla

Sigue su viaje increíble. Ya realizó 14 etapas. Mirá en VIDEO la increíble hazaña de atravezar el océano Atlántico.
Jueves 23 de junio de 2016
El avión Solar Impulse II aterrizó con éxito en Sevilla este jueves tras atravesar el océano Atlántico tres días después de partir del aeropuerto JFK de Nueva York, dentro de su proyecto de vuelta al mundo. La etapa era una de las más difíciles del periplo debido a la enorme distancia (6.300 kilómetros) que había que recorrer sin posarse en Tierra.

La aeronave, que emplea como única propulsión 17.248 células solares y luego unas baterías que le permiten volar de noche, es pilotada por Bertrand Piccard (Lausana, 1953), miembro de una famosa estirpe de aventureros suizos. Piccard se turna en las etapas con su colega André Borschberg. Durante los tres días, Piccard ha vivido en un pequeño y frío cubículo, sin apenas moverse y prácticamente sin dormir (no hay piloto automático, sino solo un sensor en la manga del traje que avisa al piloto si el avión se inclina de forma inesperada).

La legada del Solar Impulse II a Sevilla fue vistad desde toda la ciudad por el humo anaranjado desplegado por la patrulla Águila, integrada por seis cazas Eurofighter, que escoltaron a la aeronave formando la bandera de España en el cielo. Dadas las características especiales del avión, la aproximación y aterrizaje posterior requirieron un lento descenso frente a las costas de Huelva que se prolongó alrededor de una hora.

36.000 KILÓMETROS EN 14 ETAPAS

La vuelta al mundo celebró ya 14 etapas desde que partió de Abu Dabi y en su recorrido hizo escala en la India, Myanmar (Birmania), China, Japón y Estados Unidos. El objetivo del vuelo, que en total recorrerá 36.000 kilómetros, es demostrar que las energías renovables pueden cubrir las necesidades energéticas del planeta.

De hecho, el gran hito del avión es que sus 17.248 células solares desplegadas sobre las alas no solo captan energía para el vuelo en horario diurno, sino que permiten recargar las baterías que se emplean cuando el Sol se pone. Según sus promotores, ello le confiere una autonomía de vuelo ilimitada -al margen de habituales imprevistos meteorológicos-, de manera que, "teóricamente, podría volar indefinidamente, ya que solo estaría limitado por la resistencia física del piloto".

El Solar Impulse II es un avión monoplaza realizado en fibra de carbono, con 72 metros de envergadura (mayor que un Boeing 747) pero con un peso de solo 2.300 kilos (equivalentes a un coche familiar en vacío). Gracias a sus cuatro motores eléctricos que suman una potencia de 17 caballos, mantiene una velocidad de travesía de entre 45 y 55 kilómetros por hora, con altura máxima de vuelo de 8.500 metros, prácticamente como un avión comercial.

La hazaña de Piccard sucede a la protagonizada el año pasado por el otro ingeniero que impulsa este proyecto, el también suizo André Borschberg, quien sobrevoló el océano Pacífico durante cinco días y sus correspondientes noches, con lo que fijó un nuevo récord mundial de vuelo sin escalas y en solitario.