Cáncer de cabeza y cuello: la mayoría se detecta tarde

Los tumores que aparecen en la boca, en la laringe y la faringe, agrupados en lo que se conoce como cáncer de cabeza y cuello, no son de los más frecuentes, pero, según advirtieron los especialistas, la gran mayoría se diagnostica en etapas avanzadas.
Jueves 21 de julio de 2016
En ese sentido, desde el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo’ alertaron que el tabaquismo, el alcohol y el virus del HPV son los principales factores de riesgo.

En el marco del Día Mundial contra el Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemora el próximo miércoles 27 de julio, los expertos destacaron que casi todos los casos podrían detectarse simplemente observando el interior de la boca de los pacientes que se acercan con algún síntoma, que si bien en general son inespecíficos, suelen incluir disfonía, dificultad para tragar, úlceras en la boca o ganglios inflamados en el cuello.

"Una persona que fuma 20 cigarrillos por día durante 20 años presenta 20 veces más riesgo de padecer este cáncer que un no fumador. Las chances están igual de aumentadas en bebedores crónicos de alcohol", sostuvo Raúl Giglio, jefe de Oncología de la Unidad Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología ‘Ángel H. Roffo’.

Giglio agregó que "el virus del papiloma humano se ha convertido en el tercer factor de riesgo, ocasionando alrededor del 25% de los casos, y está vinculado a prácticas de sexo oral sin protección", aunque aclaró que "eso es en América Latina, ya que en Norteamérica y algunos países europeos es responsable en más del 70% de las veces".

Por su parte, Marcos David Pereira, médico oncólogo y radioterapeuta de la Unidad Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto Roffo, señaló que "afortunadamente, los tumores de cabeza y cuello vinculados al tabaquismo y a la ingesta de alcohol están en descenso, gracias a las múltiples campañas antitabáquicas y anti alcohol, sumadas a cambios en las leyes en muchos países del mundo, incluido el nuestro".

"Sin embargo, la incidencia de los tumores ocasionados por el HPV se encuentra en aumento, en parte quizás porque la sociedad y los hábitos sexuales de la gente han cambiado. De todos modos, somos optimistas, porque si con educación y políticas públicas pudimos controlar la epidemia de VIH, también podremos lograrlo en este caso", especificó Pereira.

Tres demoras, tres barreras al diagnóstico

De acuerdo con los especialistas del Roffo, existen tres demoras que ocasionan que se pierda tiempo irrecuperable en el abordaje de pacientes con esta enfermedad, lo que es particularmente grave considerando que en muchos casos son tumores de rápida progresión, por lo que cada día cuenta.

Primero, la demora del paciente, que percibe el síntoma, pero lo minimiza y no realiza la consulta: "si un fumador presenta una disfonía que le dura más de 15 días, ya no es algo normal o esperable, debe consultar. Un ganglio inflamado en el cuello debe ser motivo de consulta siempre", enfatizó el Dr. Giglio. La demora del paciente puede retrasar el diagnóstico entre 30 y 60 días o más.

La segunda es la demora del primer profesional al que se acude: "si éste no piensa en cáncer, por los antecedentes, las características de la lesión o si no examina adecuadamente al paciente, quizás lo envía de vuelta a la casa indicándole un tratamiento del síntoma que no sólo no le hará efecto, sino que -mucho más grave- le hará perder tiempo valioso".

Pereira reconoció que, prácticamente en el 90 por ciento de los casos, los tumores de cabeza y cuello pueden verificarse de una manera tan sencilla como ‘abriéndoles la boca’ a los pacientes.

"En este aspecto, los odontólogos se transforman en aliados naturales para estar atentos a los signos o síntomas que permiten sospechar que hay algo más". En nuestro país, la Facultad de Odontología de la UBA lleva adelante todos los años una campaña de detección que se llama "Sáquele la lengua al cáncer", remarcó.

Los sitios más comunes en los que ocurre el cáncer de cabeza y cuello son la boca (44%), la laringe (33%) y la faringe (23%).

La tercera demora sucede una vez que se llega a al diagnóstico y entran en juego aspectos del sistema de salud, como la asignación de turnos con el especialista, los tiempos que lleva acceder a la radioterapia, a la cirugía, a la entrega de la medicación, etc.

Cómo se trata la enfermedad

Luego del diagnóstico, los pacientes deben ser abordados por un equipo multidisciplinario, integrado idealmente por un oncólogo clínico, un cirujano de cabeza y cuello y un radioterapeuta.

Pero en muchas ocasiones, la persona presenta comorbilidades, como haber tenido un infarto, ser hipertenso, tener comprometidos los pulmones por ser fumador o presentar insuficiencia renal, por citar algunos ejemplos, y esto requiere la intervención de muchos especialistas: se necesitan enfermeras, psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, infectólogos y estomatólogos especialistas en la mucosa bucal, especialistas en dolor, entre muchos otros.

Tal como detalló Giglio, "en estadio 1, la chance de curación del paciente es de entre el 75 y el 90%".

"En estadio 2, entre el 60 y el 75%; en el estadio 3, alrededor del 50%; en estadio 4, ya son casos más complejos y el pronóstico es menos alentador", añadió.

El tratamiento depende del estadio y locación de la enfermedad y del estado general de salud del paciente.

Para asegurar el mejor resultado, el equipo médico cuenta con una combinación de tratamientos, que pueden incluir una o más opciones entre cirugía, radioterapia, quimioterapia y drogas de blanco específico.

Al respecto, Pereira reconoció que en los últimos años "se ha mejorado enormemente en nuevas técnicas quirúrgicas", que permiten realizar operaciones en pacientes que antes eran impensadas, como por ejemplo cirugías de reconstrucción facial, que logran recuperar la funcionalidad de la cara.

"Se ha avanzado considerablemente también en técnicas para la preservación de la laringe, con todo lo que eso representa en términos de calidad de vida, versus la necesidad de una traqueotomía. Ha habido avances además en los tratamientos farmacológicos que podemos ofrecerle al paciente", detalló.

Como centro oncológico de referencia, en el Hospital Roffo reciben cada semana alrededor de 25 nuevas primeras consultas o segundas opiniones exclusivamente por cáncer de cabeza y cuello. Normalmente, ven 30 pacientes todas las mañanas, alcanzando los 4.000 al año.

Recientemente se puso en funcionamiento una base de datos de pacientes online, que en un formato amigable les permite tener disponible toda la información ingresada de los pacientes para poder analizar y extraer conclusiones.

También les es sumamente útil para ir realizando un seguimiento sistemático de cada uno, prestando atención a su evolución, con toda su historia clínica reunida en el mismo lugar.

Gracias a esta herramienta, ahora pueden actualizar o consultar datos desde cualquier lado y en cualquier momento, inclusive desde el celular.

"Representa un paso adelante para la Unidad Funcional de Cabeza y Cuello, y ya está mejorando nuestra práctica médica y abre un horizonte muy interesante como potencial registro interno con fines académicos", destacó Giglio.