La industria nacional camino a los ´90

La presión impositiva, el alza de los costos de los insumos, la caída de la demanda y la falta de acceso al financiamiento complican la producción industrial.
Jueves 4 de agosto de 2016
"Precisamos financiamiento y una estructura tributaria que evite las superposiciones", reclamó el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, en su discurso del 9º Coloquio Industrial que terminó en la capital mediterránea.

"De nada sirve que otorguemos exenciones, si después viene una catarata impositiva cuando el producto pasa de una provincia a otra", destacó el mandatario, que se hizo eco de otro pedido de los industriales de su provincia: "queremos insumos a precios competitivos", remarcó.

"No nos dejemos engrupir por el lobby de los productores de insumos que nos venden más caro. Es hora de dar este debate, para aprovechar el rumbo correcto de la economía que trazó el gobierno nacional".

Durante el coloquio, que tuvo al gobernador como orador de cierre, economistas, consultores y empresarios trazaron un panorama de la actividad manufacturera en "un año difícil, en el que pasamos del estancamiento a la caída durante el primer semestre", reconoció Adrián Kaufmann, titular de la UIA.

Diego Coatz, economista jefe de la UIA, aportó más datos al sombrío panorama: "La industria se retrajo más que la economía desde 2011 y la crisis afectó más la inversión en nuestro sector que en otros". El correlato del desplome de 40% en las exportaciones de manufacturas, se tradujo en una caída de la inversión del 20%. El aumento de los costos logísticos (que hoy representan entre el 10% y el 15% del precio de un producto), de la energía, los impuestos (25% del precio en góndola) y lo que Coatz llama "la trampa de los salarios medios", que incluye el ausentismo (10% promedio) y la elevada litigiosidad, afectan a la industria en general y a las pymes en particular.

Gerardo Siedel, presidente de la Unión Industrial de Córdoba, planteó la problemática de las pequeñas y medianas firmas, golpeadas por la caída de la demanda y el encarecimiento de la financiación. "No pedimos devaluación, sino tipo de cambio estable y apertura económica lógica. No nos preocupan las importaciones, salvo cuando vienen de países con dumping". En la jornada previa, el secretario de Industria de la Nación, Martín Etchegoyen, había prometido que "Argentina no será un país de salarios bajos. Hay que competir por mayor calidad", y remarcó que "en la década pasada, hubo crecimiento pero no transformación de la matriz productiva". También expusieron Néstor Roulet, secretario de Agregado de Valor de la Nación, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, quien destacó los beneficios de las recientes leyes de Autopartes y Pymes.

A su turno, Javier González Fraga brindó una cuota de optimismo al asegurar que "la inflación ya bajó. Hay correcciones de precios relativos, no aumentos generalizados" y augurar que el blanqueo de capitales "será muy exitoso, por el creciente intercambio de información entre los países". "Hay un plan productivo -afirmó-, con 500 licitaciones en marcha, y será la inversión, y no el consumo como creen los Keynesianos- el motor de la economía".