La gélida mirada de Barack Obama a Vladimir Putin

Los presidentes de EE.UU. y Rusia estuvieron reunidos durante 90 minutos pero no pudieron llegar a un acuerdo por la paz de Siria.
Lunes 5 de septiembre de 2016
Barack Obama y Vladímir Putin, presidentes de Estados Unidos y Rusia, respectivamente, no sellaron el alto el fuego que se había intuido el día anterior. Su fracaso diplomático quedó amplificado por las bombas que este lunes dejaron una cincuentena de muertos. Abunda entre los negociadores tanto voluntarismo declarado como desconfianza e intereses contrarios.

Obama y Putin, quienes se profesan un parecido desprecio mutuo, aguantaron frente a frente durante una hora y media en el mismo cuarto. Ahí debatieron sobre temas tan espinosos como Siria y Ucrania. La cumbre tenía una duración prevista menor, se apresuraron a precisar los dos bandos para subrayar sus esfuerzos. “Ha sido una reunión sincera, franca y directa”, aclaró Obama. Putin añadió que habían dado otro paso adelante y que esperaba que la solución llegase en los próximos días. Angela Merkel, la cancillera alemana, recordó la urgencia de proteger a los miles de sirios atrapados en el fuego cruzado.

Washington y Moscú apoyan a bandos opuestos en un conflicto que ha dejado casi 300.000 muertos y millones de refugiados por Europa. Rusia se ha alineado con el presidente Bashar el Asad para bombardear a la oposición. Ambos dicen combatir a los terroristas pero discuten quién merece esa etiqueta. Estados Unidos pretende embridar al Frente Al Nusra, que ha cambiado su nombre y renunciado a sus vínculos con Al Qaeda, aunque está lejos de convencer a Occidente de que haya dejado el terrorismo. Los terroristas son los rebeldes, responden Damasco y Moscú. La polarización del conflicto remite a lo más crudo de la guerra fría.

ALTO EL FUEGO SIGNIFICATIVO

“Hay familias y niños sufriendo. Buscamos un alto el fuego serio, verificable y significativo”, añadió Obama. El anterior saltó por los aires en febrero y desde entonces las conversaciones naufragan mientras la guerra civil se agrava y aumentan las facturas a devolver en ambos bandos. Este lunes murieron al menos 50 personas en varios atentados en regiones controladas por el Gobierno como la provincia costera de Tartús. En el ataque más grave estalló un coche bomba y un kamikaze se detonó cuando los vecinos ayudaban a los heridos. Los atentados, aún sin atribución, llegan después de que al Estado Islámico le arrebataran sus posiciones en la frontera de Turquía.

El acuerdo se había dado por seguro el domingo al programarse una rueda de prensa conjunta. Poco después, Kerry anunciaba el nuevo fracaso y culpaba a Rusia de volver a discutir asuntos pactados. La liturgia diplomática establece que los presidentes tomen el escenario cuando los acuerdos están ya maduros para la rúbrica. Pero la falta de química entre ambos líderes entorpece más que aceita el proceso y la devolución del asunto a sus segundos es una buena noticia.

DESDÉN MUTUO

Putin y Obama ni siquiera han disimulado su desdén durante estos años. El presidente estadounidense dijo meses atrás en referencia a Siria que no sabía si podía fiarse de Putin ni de los rusos. Algunos analistas apuntaban que este podría aprovechar la próxima salida de la Casa Blanca de Obama para arrancarle concesiones por su desesperación por lustrar su legado. No parece que las lograra tampoco en Ucrania. Obama reveló este lunes que no levantaría las sanciones económicas a Rusia hasta que no se cumpliera sobre el terreno el acuerdo de Minsk. Francia, Alemania, Rusia y Ucrania se reunirán la semana próxima para encontrar la solución.

REUNIONES BILATERALES

Durante la jornada se reprodujo la actividad diplomática febril del domingo en reuniones bilaterales. El cuadro asiático es menos mediático que Oriente Próximo o la Europa del Este pero igual de problemático. La tirantez personal entre Shinzo Abe y Xi Jinping, presidentes de Japón y China, respectivamente, quedaba plasmada en sus caras avinagradas cuando estrechaban sus manos. Quizás obligado por la cordialidad del anfitrión, Xi le ofreció una reunión en apariencia amistosa concluida con mutuas intenciones de reducir las tensiones.

Xi expresó su malestar a Park Geun-hye, su homóloga surcoreana, por el futuro escudo antimisiles estadounidense desplegado en su país. Pekín sospecha que, además de abatir los cohetes norcoreanos, su radar también controlará su territorio. Park y Abe, tras el acuerdo para indemnizar a las miles de mujeres surcoreanas esclavizadas por el Ejercito nipón el pasado siglo, pudieron conversar por primera vez sobre negocios.