El importador de la efedrina era un laboratorio argentino

Los barriles secuestrados en el aeropuerto de Ezeiza llegaron al país el 11 de junio de 2011. El cargamento había sido vendido por la firma Chemo, de la familia Sigman. Era para enviar a Paraguay.
Domingo 11 de septiembre de 2016
La historia secreta de los barriles de efedrina secuestrados este jueves en el aeropuerto de Ezeiza se remonta al 11 de junio de 2011. El cargamento llegó ese día en el vuelo AF-418 de la compañía Air France. Los empleados de la Aduana detectaron una anomalía en el manifiesto de carga y se comunicaron con las autoridades de la Sedronar, por entonces a cargo de José Granero, uno de los tres funcionarios procesados por la jueza María Servini. Por tratarse de una mercadería en tránsito, los aduaneros no podían intervenir. El encargado de dar el aviso fue el entonces jefe del Departamento de Narcotráfico, Diego Pérez Escobar. En la Sedronar se generó un debate interno sobre los alcances de la ley y finalmente se frenó la carga.

No cumplía con la legislación aprobada luego del escándalo del Triple Crimen. A partir de septiembre de 2008, una resolución conjunta de Aníbal Fernández, Graciela Ocaña y José Granero obligaba a las empresas a obtener un certificado en la ANMAT antes de tramitar el certificado de importación/exportación en la Sedronar. Las mercaderías en tránsito tenían que cumplir con los mismos requisitos.

Según los registros aduaneros la factura fue emitida el 19 de mayo de 2011 por la sucursal suiza de la empresa CHEMO, con sede en Via F Pelli 17, en la ciudad de Lugano. Esa firma pertenece al empresario Hugo Sigman y tiene presencia en más de cuarenta países.

El supuesto comprador de la efedrina era la firma paraguaya COMFAR SA, con sede en la avenida Artigas 2315, en la ciudad de Asunción. En su sitio web, esa firma informa que trabaja con marcas prestigiosas como Novartis o Bioderma, entre otras.

La factura secuestrada en la Argentina era por apenas US$ 16.250. Sin embargo, esa misma mercadería en el mercado mexicano podía llegara a venderse por 1 millón de dólares.

Fuentes de la empresa Chemo confirmaron los datos obtenidos por este diario y explicaron que ese cargamento era para la producción de un antigripal denominado "Angripas plus".

Los envíos a Paraguay eran frecuentes y llegaban a 500 kilos por año. La efedrina salía de Suiza, pasaba por Francia y hacía escala en Ezeiza, porque no había vuelo directo desde Francia a Paraguay. A partir del cargamento de 2011, la escala ahora se realiza en Brasil.

Antes del Triple Crimen, la efedrina tenía dos destinos principales: la producción de drogas sintéticas y abastecer al mercado de medicamentos, legales y truchos. Por eso, cuando estalló la importación en la Argentina, entre 2004 y 2008, los grandes laboratorios hicieron llegar sus quejas a las máximas autoridades del Gobierno. La investigación judicial determinó que se desviaron más de 40 mil kilos.

Los datos que figuran en esta crónica aún no forman parte de la causa judicial que tramita en el juzgado de María Servini. En el allanamiento del jueves, los funcionarios judiciales llegaron a Ezeiza con la ilusión de encontrar documentación oficial del cargamento y de los couriers que operaban con Aeroméxico. No encontraron nada. Por eso, decidieron secuestrar toda la documentación que forma parte del archivo de la Aduana de Ezeiza. Son varias jaulas repletas de cajas. Las columnas tiene casi cinco metros de alto. Ante la imposibilidad de trasportarlas, los funcionarios judiciales le ordenaron a los responsables del galpón de TCA que realicen un monitoreo, las 24 horas, con cámaras.

El operativo en Ezeiza duró varias horas y hubo momentos de tensión con los empleados aduaneros. De hecho, la Policía Metropolitana mandó un refuerzo de efectivos promediando la tarde.

El cargamento de la polémica ingresó el 11 de junio de 2011 con el número de guía aérea 057-71950594. En el acta se asentó que el embalaje estaba “aplastado”. Dos días después, el agente de cargas “International Cargo” presentó un "manifiesto de desconsolidación" y los barriles quedaron en el depósito de transito de TCA. ¿Por qué nadie reclamó la efedrina?. "Era más cara la multa que la mercadería", dicen en el mercado farmacéutico.

Recién el 9 de septiembre de ese año, un funcionario de la Aduana identificado como Sergio Rinaldi, solicitó el bloqueo de la guía para evitar trámites o movimientos sobre el cargamento. Ese mismo día, la carga fue almacenada en una jaula metálica y se le colocó un precinto especial. Recién el jueves (un día después de que se cumplían exactamente cinco años), ese precinto se rompió con una orden judicial de la jueza María Servini.