Fariña echó a sus abogados por tener "relaciones" con Báez

El valijero arrepentido acusó a sus defensores de hacer una presentación “en contra de su voluntad” para beneficiar al empresario patagónico. Admitió que siente “miedo”.
Jueves 22 de septiembre de 2016
El financista Leonardo Fariña decidió hoy echar a los abogados que lo defendían en la causa de la ruta del dinero al acusarlos de tener relaciones con el empresario kirchnerista Lázaro Báez.

En ese sentido, Fariña, ahora catalogado como testigo de la causa, explicó que sus letrados presentaron un escrito que él no había aprobado que beneficiaba a Báez y perjudicaba a los funcionarios judiciales que investigan el caso.

"Me llamaron para decirme que había una representación hecho en mi nombre agraviando al fiscal y al juez", explicó Fariña.

El financista sostuvo que sabía que sus abogados "mantenían charlas con Lázaro Báez", pero explicó que "no esperaba" que dijeran cosas por él.

Además, reveló que su declaración se hizo pública dos días antes de que la presente: "Esto juega en contra mío en mi situación de testigo protegido".

"Hicieron una presentación sin mi voluntad y afectaron mis intereses. Cuando hablé con ellos, me negaron la situación", contó Fariña.

Además, puso un manto de duda sobre la intervención de la ex Secretaría de Inteligencia en la causa a remarcar: "Franco, que es el abogado que siempre estuvo oculto, tiene conexiones con la exSIDE y con espías".

Por otra parte, reveló que está sorprendido por el accionar de Báez en la causa.

"El si quiere puede detonar la causa, pero no sé por qué no lo hace. Debe estar engañado con el contenido del expediente, es decir, que crea que lo van a liberar pronto, o en su defecto que haya alguna situación que lo tenga coartado", precisó.

Además, añadió: "En su momento tenia mucha ilusión de que Báez colabore con la Justicia, pero ahora ya perdí la fe en eso. Estoy enfocado en lo mío nada más".

Fariña admitió que tiene "miedo" porque sabe los "intereses" que tocó, al tiempo que hizo una autocrítica tras estar dos años y medio preso.

"Me di cuenta que no puedo vivir en una mentira. Me tocó pagar caro mis errores y creo que la mayor muestra de hombría, y para poder reinventarme en la vida, es asumir lo que hice. Yo hoy estoy más tranquilo. Puedo mirar a la gente a la cara aunque todavía me cueste a socializar", concluyó.