María Eugenia Vidal, Sebastián Dumont


La decisión de Mauricio Macri de convocar a los radicales para aventurar la posibilidad de abrir la fórmula presidencial de Cambiemos es una jugada a varias bandas. Por un lado tratar de calmar la interna que amenaza con la ruptura del partido centenario y por otro lado, dejar en claro, una vez más, que no hay dudas de quien será el candidato de la alianza gobernante. Un nuevo desaire al Plan V. De todas maneras, los gestos que se evidenciaron en la última semana entre el presidente y la gobernadora no logran acallar algunas heridas producto de la ingeniería electoral como también de los supuestos agentes inorgánicos de la AFI que habría espiado a medio gabinete bonaerense. Por ello, de manera tímida, comenzó a crecer el nuevo Plan “B” de María Eugenia Vidal. El propio. Veamos de qué se trata.

 

Caída la posibilidad del desdoblamiento cuyas causas se mantienen bajo siete llaves más allá de las expresadas públicamente en su oportunidad, ha comenzado a escucharse otra alternativa que le permitiría a Vidal no tener que apelar al corte de boleta tan alto para equilibrar la diferencia que ella tiene sobre Macri en la provincia de Buenos Aires. Ello sería impulsar que en territorio bonaerense se vote con boleta única.

 

El plan está en pañales. Requiere aún de más acciones aceitadas e incluso se animan a decir que no es un tema que haya mandado a estudiar la propia mandataria. Sí es cierto que en el “retiro”voluntario de Chapadmalal pidió de manera taxativa que nos e hablara más del desdoblamiento. El tema está archivo, pero había empezado a correr en varias mesas políticas días atrás al mismo ritmo que se conocen sondeos negativos para el presidente en la geografía bonaerense. Sobre todo en el Gran Buenos Aires.

 

¿Qué significa la boleta única? Una simplificación del voto en una misma papeleta todos los candidatos y los ciudadanos tendrían que marcar el postulante que prefieran. Fin de lista sábana. Al menos para los cargos provinciales si es que no se hace una reforma de la ley nacional.

 

¿Se puede? preguntó este medio. La respuesta fue sí. ¿Requiere de acuerdo en la legislatura? La respuesta fue “por decreto podría salir”. En cualquiera de los casos, en el entorno de Vidal no se resignan al riesgo de ir a un comicio donde Macri puede perder en la primera vuelta pero quedaría con chances en el balotaje mientras que un arrastre de ello le otorgaría dolores de cabeza a Vidal para sostener el territorio. Mucho más sabiendo que ella es más valorada que él. Cuestiones de arquitectura electoral, tan importantes como ir a contar los votos. O las misma obras públicas que se intensificarán en el conurbano con el objetivo de levantar la imagen del presidente ante la falta de noticias económicas para dar.

 

El peronismo se ilusiona con ganar la provincia. Saben, de todas maneras, que tendrán que sortear aún divisiones propias. No saben si Cristina Kirchner será o no candidata. Se sugiere mirar con atención lo que sucede en el derrotero de Florencia Kirchner y su estadía en Cuba. ¿Alguién le habrá garantizado algo a la ex presidente a cambio que se presente? Por ahora sólo rumores. De lo que se alimentan todos los días en escenario de máxima confusión.

 

Sergio Massa dejó en claro el martes que va a la PASO de Alternativa Federal. De todas maneras, no cierra ningún canal de negociación con quienes han sido uno de sus pilares de creación del Frente Renovador: Los intendentes. Sobre todo los peronistas que hoy tributan a Cristina Kirchner. Por eso, 24 horas después de la presentación de los 10 compromisos para la Argentinas, se reunió en Escobar con jefes comunales. Allí gobierna Ariel Sujarchuk. A esta altura, muchos lo comparan con el rol del gobernador Sergio Uñac. Es decir un articulador para acercar a todas las partes del justicialismo. La semana pasada lo recibió a Marcelo Tinelli, ahora a Massa. Demasiados gestos para que pasen desapercibidos.


Sebastián Dumont

 

Periodista


*INVITADO DEL DÍA DE DIARIO26.COM