Seal, el “loco” show del señor Soul en Bs. As.

El cantante inglés desplegó su talento sobre el Luna. El autor de “Crazy”, “Kiss from a rose”, “Amazing” y “Killer”, se ganó los aplausos y ovaciones del público argentino que quedó encantado con la magia del moreno del rostro cicatrizado. Ver galería de fotos. Por Claudia Seta
Domingo 6 de abril de 2008
Subió a escena vestido de blanco impecable. Pantalón, camisa y un chal sobre su garganta, de algún conocido diseñador, porque se sabe que le gusta verse bien y porque tiene una esposa modelo.

El moreno de las cicatrices en la cara, secuelas de la enfermedad, lupus, que padeció hace años, resaltaba sobre un teatro que lo esperaba ansioso. Seal comenzó a cantar y la gente comenzó a mover la cintura y los hombros al ritmo de su pegadiza música. El Luna Park era una disco, porque el cantante ya no hace temas netamente soul sino que ahora quiso experimentar con un sonido al que yo llamaría desde hoy como “electro soul”, una combinación de ambos géneros. Pese a haber recibido críticas por ese cambio, él está más seguro que nunca que hace bien lo suyo y a su público le encanta.

Sonó la primer canción, se veía venir una fiesta donde nadie podía estar sentado. De hecho, “la voz” del soul inglés dijo que no quería ver a ningún espectador en su asiento. Y así fue. “Amazing” y “Killer” mantuvieron a todos de pie, aplaudiendo, cantando, saludando a la estrella que estaba sobre el escenario encantando con su sola presencia, con esa voz inconfundible e impecable, donde las chicas perdieron más de un suspiro en cada caminar y cada sensual contoneo del moreno. Es un seductor, no caben dudas, y por eso conquistó a una de las supermodelos más lindas del mundo: Heidi Klum, un ángel de Victoria’s Secret.

El momento romántico fue con “Love’s divine”, “Kiss from a rose”, el tema del film Batman forever. Pero el pico máximo de baile y aplausos se lo llevó “Crazy”, la canción que lo llevó a la fama mundial. El morocho, hijo de un nigeriano y una brasileña, sonreía y agradecía a sus seguidores por la fidelidad, por cada ovación con un “son un público asombroso”.

Seal , convertido en los ’90 en el cantante y compositor británico más importante de este género donde se entrega el “alma” y llegó a vender millones de copias de discos en todo el planeta.

No faltaron “Bring it on”, “Deep water” o “Prayer for the dying”, ni los temas de “System”, su último disco. El carismático intérprete dejó todo sobre el escenario y el público supo devolverle con aplausos y ovaciones la divertida, seductora e impecable noche desplegada sobre el Luna. Una muestra de talento de un artista que sabe combinar el soul con la música electrónica y no muere en el intento. (Fotos: C. S. para 26Noticias)