Buenos Aires al rojo vivo

Para relacionarnos con la gran movida diaria de la city, conviene tener en cuenta todo lo que pasa bajo el sol y hasta se atreve a pasar también bajo la luna. Por Norma Dumas
Jueves 26 de junio de 2008

BAILANDO POR UN SUEÑO
Después de “yirar“ aparatosamente por toda la actualidad, el tango se topó con Ismael
Hasse y encontró una manera de convertirse en una alegoría fresca, cálida y envolvente.

La imagen de un “bailarín compadrito“ no es precisamente una novedad en la mítica vidriera ciudadana y hasta resultaría extraño concebir un bailarín que no fuese compadrito o un compadrito que no fuese bailarín.

Si se trae a colación el tango homónimo compuesto por Miguel Bucino en l929 y como sideral yapa la figura de ese mago de la pista pintorescamente apodado “Virulazo ”, podemos familiarizarnos con la parte más nostalgiosa e inefable de esta seductora aventura escénica urdida por Paco Hasse.

¿Quién dijo que todo está perdido? .Todavía hay gente que deja el pasado atrás, lo abandona todo y es capaz de convertir una ferretería en una quimérica academia de tango para cumplir el sueño de su vida.
Tal vez la profunda simpleza o la simple profundidad de esta obra, atesore parte de su rutilante proyección en el impactante histrionismo de su elenco.

Rubén Stella,Ana Acosta,Victoria Carreras, Aldo Pastur e Ignacio Toselli, desisten de cualquier oficiosidad interpretativa y deciden confundirse con sus personajes para que nadie sepa en donde acaba uno y empieza el otro.

No es una guerra de roles sino de identidades ya que, como resulta evidente, parecen estar mucho más cómodos con quienes pretender ser que con quienes realmente son.
Coopera, sin lugar a dudas, la escenografía de María Oswald y -como no podría ser de otro modo- la inspirada y sensible dirección del mismo Hasse..

En rigor de verdad, no es un “bailarín” para perderse , ni un “compadrito” para dejar que pase desapercibido.


UN MOLIERE A PURO GLAMOUR
Siempre hay alguien capaz de instituir la magia y recubrir cualquier pre -establecida mística con un desopilante barniz imaginativo.

Moliere deambuló por todos los tiempos diseminando su inspiración y sus prolegómernos de creatividad y camuflageando de irrisoria ficción muchas de las realidades de la vida.

En un intocable consuetudinario que, de pronto, admitió ser tocado y virtualmente retocado por los buenos oficios de alguien que lo desvistió secretamente , para revestirlo con un despampanante, y casi flamante atuendo escénico.

Willy Landin le arrebató a Moliere la legendaria estructura de sus ”Mujeres Sabias” y las enmarcó en una brillante ornamentación visual y anímica, en la que la trama se transforma en un hiperbólico pretexto para instituir el encanto y la originalidad.

Con una subyacente prestancia de rococó y burbujeante barroquismo, todo se mueve como tocado por una invisible varita mágica que pacta con las palabras, con la música , con el ritmo y con la más super afectada naturalidad. Graciela Araujo, Rita Terranova, Gimena Riestra, Tony Lestingi, Luis Campos , Sebastian Suñé y el resto del elenco , se afilian con delectación a esta brillante concepción en la que el genio de
Moliere se mide con el ingenio de Willy Landin , lográndose un empate gratificante y proyectivo.

Tal vez - interceptado sin permiso previo - Jean Baptiste Poquelin se halle aún preguntándose en qué momento su secular investidura clásica , varió su metabolismo hasta transformarse en deslumbrante.

El ungido regisseur Willy Landin tiene la última palabra.


OPERAS AL “USO NOSTRO “
La notable y persistente delectación musical de “Juventus Lyrica” sigue decretando que esa proverbial fascinación entre Buenos Aires y el universo rutilante de la ópera tenga vigencia eterna,

Su última y fervorosa propuesta deambula -como en un sugestivo ensamble- entre el mimetismo bufo de “La Serva Padrona” de Giovanni Pergolesi y las vicisitudes alegóricas que Haendel insertó en “Acis y Galatea” una semi fábula devenida en égloga.

En rigor de verdad, se impone discernir que el avezado y entusiasta staff directivo de “Juventus Lyrica” acertó ampliamente cuando supeditó todas sus espectativas de éxito al innegable magnetismo creativo de Oscar Barney Finn.

Ambas puestas desafiaron cualquier manido roce con lo elemental y cualquier remanente de escepticismo anímico, afiliadas a la inexorable y persistente gama de recursos de un realizador capaz de conjugar la realidad con el misterio y de confabularse con todas las suspicacias de la más rotunda e invicta imaginería.

Su particular y energético romance con la escena es una constante clásica e irreductible, por lo que no es de extrañar que haya confiado parte del rigor interpretativo en un actor de los indiscutibles alcances de Daniel Miglioranza.

Un regalo para los transeúntes consuetudinarios de la cultura es la sugestiva y suculenta transición histórica de ambas antologías musicales que Margarita Pollini insertó minuciosamente, como prólogo, en el referente programa.

Con buenas voces, buenas presencias, la dirección musical de Andrés Gerszenzon y, por supuesto, el relevante manipuleo creativo de Barney Finn, fue posible comunicarse y ver cumplidas todas las expectativas que la ópera guarda y resguarda en el ánimo de cada uno de sus eternos seguidores


DOS PROPUESTAS PARA UN PÚBLICO IDEAL
Nos referimos a un público con la sensibilidad a flor de pie una suerte de público que oye más que lo que oye, que presiente más que lo que siente y que ve mucho más que lo que mira.

La primera cuenta con dos rasgos que la particularizan y le agregan un peculiar incentivo ya que, además de estar programada en inglés - con subtítulos en castellano por supuesto- se introduce en el mundo y submundo femenino tanto histórica como anímicamente.

Se trata de “TOP GIRLS” esa histriónica concepción con la que Caryl Churchill se identificó con el teatro, con la realidad enamorada de la ficción y con algunas de las más estoicas y complejas vicisitudes de la vida.
La primera transición de esta obra tuvo lugar en el “Royal Court Theatre” en 1982 y ese mismo año fue transferida al “Public Theatre” de Nueva York donde ganó el premio Obie en 1983.

Este universo esencialmente femenino con figuras sustraídas a la historia, a la política, a la literatura y al anecdotario casual o causal de cada época, constituyó en el secular recinto del “ British Arts Center “un acontecimiento teatral de envergadura y más allá de los consabidos cánones de Auto-identificación con que suele contar el teatro propiamente dicho.l

Con la dirección de Hugo Halbrich, la escenografía de Camila Ontivero y Sol Millán, el vestuario de Mabel Falcone y un refulgente elenco localista, este singular universo de“Top Girls” Plantificó en la liturgia porteña una nueva tesis de inspirada proyección en el subyugante mundo de las candilejas.

La otra esotérica y turbadora propuesta se esquematiza bajo una nominación que es casi una subjetiva verificación de el hombre es y seguirá , siendo de por vida, un tétrico juguete del destino.


Con su obra “NOCHE DE PERROS”, Adriana Cursi invade los ribetes metafísicos de la existencia e intercepta todo lo que esta existencia tiene de común con la predestinación , con la levedad de la disposición humana y con la inexistencia de alguna lógica que sirva de paliativo a la utópica reverberación del sentimiento humano.

Dos geniales interpretaciones - como las de Karina Buzeki y Roberto Ponce- transforman esta suculenta instigación pseudo psicológica en una opción imperdible para seguir discriminando que el teatro es y seguirá siendo para siempre el más inexorable espejo de la vida.

Julio Ordano captó inspiradamente la estoica relación vida-destino y movió los hilos escénicos con la hondura y la realidad que, de alguna manera están sugeridos en su propia y sentida explosión anímica cuando dice – “lo que les pasa a los dos es doloroso, merecen piedad.
Obran de ese modo porque no pueden intentar otro camino y por último ¿cuál sería ese camino?-“

Y DE AQUÍ NOS TRASLADAMOS A OTRO BAGAJE DE NOTICIAS, PARA SEGUIR DESNUDANDO CADA AZAROSA ACTUALIDAD.