Esta pareja no tiene sexo…desde su luna de miel

Miércoles 18 de mayo de 2016
Aunque para muchos es difícil de creer, se puede amar sin desear. Lo que es más raro es que la pasión desaparezca justo después de la noche de bodas.

Esto es lo que le pasó a Louise Unwin, una mujer de South Yorkshire, en Reino Unido, que sigue enamorada de su marido Stuart a pesar de no querer mantener relaciones con él.

Todo ocurrió a raíz de la noche de bodas, celebrada en 2014, cuando Louise se dio cuenta de que no le apetecía tener sexo con su recién estrenado marido por una pérdida súbita de la libido. Dos años después, la pareja reconoce que apenas han podido mantener un encuentro sexual.

Sin embargo, esta mujer de 33 años reconoce que su falta de pasión también puede estar ligada a su aspecto físico. Louise y su esposo “no podían quitarse las manos de encima” cuando empezaron a salir, pero después de dar a luz a su segunda hija Louise, adquirió ciertos complejos que le hacían difícil sentirse sexy.

Stuart nunca se quejó de su físico, todo lo contrario. “Él insiste en que prefiere a las mujeres con curvas”, declaró la mujer en entrevista con los medios.

La pareja cree que la única problema que tiene su matrimonio es la falta de sexo, una situación a la que ambos se han acostumbrado. No obstante, Louise no ha tirado la toalla e invierte tiempo en leer libros eróticos para encender de nuevo su pasión. También ve porno con su marido y, aunque aún no ha conseguido que ni una cosa ni la otra surtan efecto, cree que volverá a conseguir una vida sexual plena.

Ahora Louise va a un terapeuta y se ha apuntado al gimnasio para conseguir un cuerpo con el que se sienta feliz y sexy. Mientras tanto, su marido espera paciente.

“Hemos intentado numerosos métodos para encender de nuevo la llama; pero, aunque yo enseguida me pongo a tono, no hay manera de que Louise se sienta a gusto. Es una situación difícil, pero intento ser comprensivo y mantener la esperanza de que las cosas mejorarán”, declaró el marido.

Tal vez la pareja tenga que esperar un poco para celebrar un orgasmo; pero, todo indica, que al menos, por el momento, pueden celebrar su amor