Guillermo Calvo, economista

El economista Guillermo Calvo sostuvo en una entrevista que sin un arreglo multipartidario, que incluya a los sindicatos, va a ser muy difícil que la inflación baje en la Argentina.

 

“Va a ser muy difícil de llevar a cabo en el contexto argentino presente, con ‘grietas’ que no ayudan a llegar a un acuerdo de tipo nacional y multipartidario, pero debe ser una de las tareas primordiales de la nueva administración. Simplemente con un listado de 10 puntos, ni con tasas de interés de 70 por ciento”, expresó en diálogo con El Cronista.

 

Para el economista, “el sistema financiero argentino es muy pequeño” y para ensancharlo se debió dolarizar. “No hay soluciones fáciles”, advierte.

 

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Examiné el caso de Ecuador, donde aumentó muchísimo el M3 (indicador monetario) como proporción del PBI luego de la dolarización que empezó en 2000 y que persiste a pesar de tener serios problemas fiscales. Dolarizar implica tirar por la borda la política monetaria que es especialmente útil en economías intensivas en commodities como la Argentina y Ecuador”, manifestó.

 

Para Calvo, "Argentina, afortunadamente, es un país muy democrático en este momento, pero, lamentablemente, eso debilita su credibilidad. Excepto que los políticos se den cuenta, se pongan de acuerdo y lleguen a consensuar un ajuste de 10, 20 puntos o los que sean, pero en serio, la economía va a seguir tambaleando”.

 

“El problema central es la falta de credibilidad del Gobierno, cualquiera sea el que surja, dado que no va a tener mayoría parlamentaria. Debilita la efectividad del ajuste porque el inversor descuenta que el ajuste no se va a poder llevar a cabo y, por lo tanto, invierte poco”.

 

"Hoy el problema, que me complica la vida explicárselo a mis estudiantes dado el caso argentino, es la deflación. Israel, hermano gemelo de Argentina en los '80, no puede lograr llegar a inflación de 1 por ciento anual. Hace años no puede. En la República Checa devaluaron para aumentar la inflación. La Argentina es una excepción, junto con países que son totalmente desordenados, como Venezuela. Pero llama la atención que, aun con el programa del FMI más importante, la inflación no se desacelere, sino que ocurra todo lo contrario", manifestó sobre el problema de la inflación en el país.

 

"Siempre fue muy difícil bajar la inflación. A los países que bajaron la inflación les costó sangre, sudor y lágrimas. En la Argentina usamos la tasa de cambio y nos salió mal. No hay ningún país que haya bajado la inflación de los niveles que tenía la Argentina en 2015, alrededor del 20 por ciento, solo a punta de la tasa de interés", expresó.

 

Respecto al estancamiento que se vio en el país enmateria económica, dijo: "¿Qué se puede hacer que no hayamos hecho? Algo que no está suficientemente enfatizado en la discusión que escucho por parte de los economistas y comentaristas es que el sistema financiero argentino es muy pequeño, en términos mundiales y en comparación con otras economías de América latina".

 

"Un sistema financiero más profundo puede aumentar al crédito, es uno de los puntos y es importante. Pero, además, puede dar mucha más estabilidad financiera. Y es lo que le puede permitir a un país, como le pasó a nuestros vecinos exitosos, utilizar la tasa de cambio fluctuante sin que eso desbarate la economía, que es lo que nos pasa a nosotros. Tener un sistema financiero poco profundo es equivalente a tener una monedita muy chiquitita, cuyo valor puede variar mucho, pero a nadie le importa porque es una moneda insignificante. Bajo esas condiciones no es de extrañar que la gente piense en términos de una moneda fuerte como el dólar", reflexionó.

 

"El problema central es la falta de credibilidad del Gobierno, cualquiera sea el que surja, dado que no va a tener mayoría parlamentaria. La falta de credibilidad debilita la efectividad del ajuste porque el inversor descuenta que el ajuste no se va a poder llevar a cabo y, por lo tanto, invierte poco", reflexionó.

 

"El que tome el poder no va a tener apoyo y ¿quién va a apoyar al que diga que hay que bajar salarios un 20 por ciento? ¿La oposición? Sin un arreglo no creo que el tema fiscal se pueda corregir. Se pueden hacer ajustes, acuerdos con el FMI, pero no van a ser suficientemente creíbles. Y si no son creíbles, no van a tener el efecto buscado, que sería que vengan capitales a la Argentina. Si no pasamos ese mal trago y recuperamos la credibilidad, temo que vamos a seguir con el sube y baja", dijo.

 

Para Calvo "hay serios problemas asociados con pronósticos y comunicación, empezando por el anuncio de que la inflación en 2019 iba a ser 5 por ciento anual, no mensual. Luego el estilo, que se repite una y otra vez, de que cuando le va mal en algo, el Gobierno dice “de ahora en adelante nos va a ir bien”, sin explicar qué anduvo mal; y tampoco hacen claro, de manera creíble, qué van a cambiar. Lamentablemente les ha ido mal una vez tras otra".


"El problema fundamental en la Argentina es que se hicieron las cosas tan mal que ahora tenemos una reputación peor que la que teníamos antes de 2001. En 2001 tratamos de mantener la convertibilidad a capa y espada. Ahora la situación es que los argentinos, mirados desde afuera, cambian cuando cambia el viento", concluyó.

 

Al finalizar y al ser consultado sobre la posibilidad de nuevos shocks externos que compliquen al país, dijo: "La gran preocupación que hay es la pelea comercial entre los Estados Unidos y China. Si la pelea con Trump resulta en una desaceleración del crecimiento chino, eso posiblemente haga que caiga la demanda desde China, y eso sería muy serio. En cuanto al riesgo de una suba de las tasas de interés de los Estados Unidos, no parece ser un problema inminente".