Eduardo Lorenzo, ex confesor del Padre Grassi

(Ex capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense Eduardo Lorenzo)

El hombre que denunció haber sido abusado a los 13 años por el ex capellán general del Servicio Penitenciario Bonaerense Eduardo Lorenzo, quien fuera confesor del cura Julio Grassi, pidió la detención del religioso que actualmente se desempeña en la iglesia de Inmaculada Madre de Dios de Gonnet.



“Pedimos la detención del cura Eduardo Lorenzo por ser penalmente responsable de abuso sexual agravado, corrupción de menores agravada y amenazas coactivas por pluralidad de víctimas”, dijo Juan Pablo Gallego, defensor de Julián Bártoli, de 32 años, quien realizó días atrás la denuncia contra el cura en la justicia de La Plata.



El hombre denunció en la fiscalía que conduce Ana Medina haber sido abusado por el sacerdote entre 1999 y 2001, desde los 13 años, situación que definió como “un calvario que duró dos años y medio, con secuelas que duraron 20 años”.



Gallego informó que este miércoles ingresó la solicitud de detención de Lorenzo, de 59 años, en la fiscalía de Medina, así como en la Fiscalía General que conduce el procurador Julio Conte Grand y en la justicia de Garantías de La Plata a cargo de la jueza Marcela Garmendia.



El letrado afirmó que trabajó en el caso durante diez años y encontró “pruebas abrumadoras de los aberrantes delitos sexuales” cometidos por el cura.

Noticias relacionadas



Los hechos están confirmados pero lamentablemente pese al esfuerzo de las víctimas por exponer los detalles tenebrosos de lo que padecieron, en las últimas semanas el cura Lorenzo y su entorno se pasearon por cuanto medio de comunicación han tenido a su disposición amenazando y intimidando a las víctimas y testigos”, aseguró Gallego.

Eduardo Lorenzo, confesor de cura Julio César Grassi, abuso sexual, acoso sexual, Iglesia
“Los amenazaban que los iban a querellar si declaraban y antes de hacerlo cada una de las víctimas y testigos recibían llamados telefónicos intimidatorios”, agregó.



El abogado afirmó que “la fiscalía no citó a declarar a Lorenzo, que es un sujeto poderoso en la provincia de Buenos Aires, que tiene actividades empresarias” y resaltó que el delito por el que lo denuncia “tiene una pena de 20 años de prisión efectiva”.



“En este cuadro jurídico, quedan de manifiesto todas las causales del Código Procesal de la provincia de Buenos Aires para detener a un acusado, que incurre en entorpecimiento probatorio, amedrentamiento de las víctimas y dispone de ingentes recursos económicos para profugar”, expresó Gallego.



“Eduardo Lorenzo se dedicó a violar y abusar de chicos, pero las víctimas no tenemos que escondernos, no mentimos, y quiero decirle a los chicos que hoy pueden estar siendo abusados por él que yo les creo, que no tengan miedo, que el miedo lo tiene que tener él. Miedo de ir a la cárcel”, afirmó al denunciar los abusos Bártoli.



El hombre contó que el sacerdote reunía a un grupo todos los viernes, en su departamento, con la excusa de definir las actividades de los sábados del grupo de boys scout y, cuando todos se retiraban, él, de 13 años, se quedaba allí con el cura.



“Y ahí empezaba su ritual: se bañaba, se afeitaba, se perfumaba, se ponía su pijama y se acostaba y me pedía que lo besara para hacerlo dormir, que lo besara en el cuello, que lo abrazara”, relató el hombre.



Bártoli contó que en una oportunidad lo llamó a su habitación “y estaba sobre la cama, solo con la parte de arriba de su pijama, exhibiendo su pene desnudo y hablando lo más normal ¿qué les parece que esto genera en la psiquis de un chico? Al día de hoy no puedo acordarme qué pasó y qué me hizo”.



Lorenzo, confesor del padre Julio César Grassi, quien fue condenado a 15 años de prisión por “abuso sexual agravado y corrupción de menores”, era capellán general del Servicio Penitenciario bonaerense y en junio último fue apartado del cargo aunque aún integra la planta del personal del organismo y percibe un salario.



En julio pasado, en declaraciones al diario platense El Dia, Lorenzo desmintió las acusaciones, dijo que no abusó de menores, aseguró sentir “un profundo dolor en el alma” y manifestó no “saber quién está detrás de todo esto, pero tengo mis sospechas”.