Boca y River eliminados de Copa Libertadores, Diario 26Por Nicolás Venier

Ni River y ni Boca lograron avanzar a la fase final de esta competencia internacional. Con dos realidades diferentes, ambos equipos fueron superados en el resultado global. Caminos opuestos, mismo final.

 

La última vez que un equipo argentino no participa en esta instancia fue en el año 2016, cuando se consagró Atlético Nacional de Medellín superando a Independiente del Valle; mientras que, la última final disputada entre equipos brasileros fue en 2006 cuando Internacional derrotó al Sao Paulo.

 

Si bien ambos fueron eliminados en semifinales, los caminos que transitaron hasta esta instancia y, principalmente el encuentro de vuelta disputado, fueron totalmente adversos. La ilusión por enfrentarse en una nueva final, les jugó una mala pasada. Los dos cometieron errores graves, que les costó la clasificación.

 

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En primer lugar, el Millonario debía remontar un 0-3 que lo dejó al borde del abismo en el Libertadores de América. Fue el detonante para un equipo que carecía de virtudes futbolísticas respecto de años anteriores. Sin embargo, los errores se iniciaron con las ventas de jugadores claves como Juan Fernando Quintero y Lucas Martínez Quarta, además de la baja de Lucas Pratto, pese a su suplencia en este último tiempo.

 

Las irregularidades de River en los primeros 90 minutos le costaron una eliminación inmerecida desde el análisis de lo que fue la vuelta en Brasil, donde aplastó al Palmeiras. Disputando todo el partido en campo contrario, con la ahora solidez de Armani, con los 3 centrales en mitad de cancha, los laterales dando amplitud y profundidad, y el resto de mediocampistas y delanteros en constante movimiento por todos los lugares del terreno de juego. La presión como principal recurso para la recuperación y los desmarques, tanto de apoyo como de ruptura, la fuente inagotable en sus ataques, en donde en muchas oportunidades, se encontraba en superioridad numérica.

 

Este fue el equipo de Gallardo que nos desacostumbramos a ver, pero que volvió a aparecer cuando más lo necesitaba. No obstante, no fue suficiente; fue un 2-0, con el agregado de un gol anulado a Montiel, y nuevamente la actuación preponderante del VAR: si bien la tecnología actuó bien en esta oportunidad, la demora en la toma de decisiones es el centro de conversación en cualquier mesa futbolera.

 

Nuevamente encontró este protagonismo que da lugar a la polémica, contrariamente al análisis del juego. Asimismo, esta es una serie de 180 minutos, y el Millonario no la jugó como tal. Si bien un partido de fútbol no se justifica por merecimientos y si lo hace por resultados, este equipo reconoce que el error estuvo en la ida.

 

Por el otro lado, el Xeneize fue de mayor a menor. Si bien en su primer partido no se sacaron ventaja con el Santos, fueron muchos minutos de estudio, con pocas situaciones de gol, y también con polémicas, desde el posible penal de Carlos Izquierdoz, hasta los positivos de Covid-19 del equipo brasilero. Lo cierto es que el encuentro en La Bombonera dejó la serie más que abierta, con la tranquilidad de que podía ser para cualquiera: Boca en Brasil ya había hecho un buen partido ante el Inter, mientras que el Santos era local, con todo lo que eso conlleva.

 

Boca contaba con el regreso de Jorman Campuzano, luego de la recuperación de su lesión en el bíceps femoral derecho. Miguel Ángel Russo planeó, al igual que en sus últimos partidos, ataques más verticales y firmeza en el mediocampo, con dos volantes de recuperación. Andrada se mostró seguro, al igual que Lisandro López e Izquierdoz. La falencia defensiva estuvo en los laterales, con los constantes desequilibrios de Marinho y Soteldo, frente a las flaquezas de Jara y Fabra. Sin la participación de Cardona o Zárate -y con un Tévez con carencias en la participación, sin futbolistas que lo asistan-, el entrenador optó por olvidarse de la tenencia de la pelota, y buscó el mano a mano por las bandas con Salvio y Villa, con la colaboración de Tévez y Soldano, para contraatacar y lastimar.

 

Esto nunca lo logró, salvo cuando ya se encontraba en desventaja, donde tampoco pudo concretar. Lo contrario al primer partido en donde fue dominador, en esta ocasión, fue el local Santos el protagonista principal del encuentro. Con mucha movilidad en campo rival, con superioridad numérica por el dentro y con explosión por las bandas, el Peixe de tanto buscar, logró golear. Boca especuló demasiado, esperó tanto a su rival que, desde un principio lastimó. Cuando buscó esa reacción en los 45 minutos finales, los espacios en su propia defensa y la eficacia del local, le jugaron una mala pasada y, cuando lo empezó a notar ya era tarde. La serie estaba definida.

 

La diferencia: River se despidió de la Copa Libertadores con la guarda alta, y con la tranquilidad de haberlo dejado todo, en cuanto a actitud y juego. En cambio, el desempeño de Boca dejó mucho por analizar, empezando por los jugadores y cuerpo técnico hasta llegar a los dirigentes. O al revés…