Día del Periodista, efemérides, foto en media7 de junio, Día del Periodista.

Nos acostumbramos a dar por sentado que nuestro trabajo es fácil, que cualquiera puede hacerlo y que el uso de la palabra puede ser tomado por cualquiera sin medir consecuencias.

 

El ser de una profesión nos define, le dice a la otra persona qué sos y qué tipo de mirada tenés sobre el mundo. Hay un concepto errado de que el periodista sabe todo y sobre todos: error. El periodista no sabe todo, su trabajo es levantarse día a día y hacer de cuenta como si no supiera nada para nutrirse y maravillarse con las cosas, con los hechos.

 

Contar un suceso es difícil, hay que tener imaginación y ser cautos. De nuevo, el poder de la palabra nunca debe subestimarse porque puede hacer daño y mucho.

 

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En Argentina y en muchas partes del mundo hemos naturalizado, incluso entre colegas, el quitarle mérito a nuestro rol y pensar que cualquiera podría hacerlo, permitiéndole definirse como tal cuando no lo es.

 

Decir que “cualquiera puede ser periodista” es mentirnos a nosotros mismo, no cualquiera está constantemente mirando para los costados mientras en su cabeza piensa recursos literarios para relatar aquello que ve y que también lo está viendo otro.

 

Se puede ser mejor o peor periodista, mucho depende de los gustos que tenga cada uno y de las herramientas que tenga a disposición para llevarlo a cabo. Pero hay algo que nos une a todos y nos hace iguales: la pasión.

 

No se puede ser periodista sin amar lo que se hace, no hay manera de encarar una jornada laboral sin estar apasionado. Uno es periodista las 24 horas de cada día porque, de nuevo, la profesión se vuelve una parte de vos.

 

El orgullo de poder trabajar de lo que uno ama, pero también ser conscientes de la responsabilidad que conlleva. Al fin de cuentas somos como Batman por la noche: vigilantes silenciosos de lo nuestro que no descansa y que vela por dar lo mejor a través de la palabra.

 

Por Yasmin Ali

*Tw: @Yas_Friends