Organizaciones sociales se movilizan al Ministerio de Desarrollo Social, NAKirchnerismo y pobrismo en Argentina. Foto: NA.

La semana pasada los dirigentes sociales Juan Grabois y Emilio Pérsico plantearon con crudeza los aspectos esenciales de la ideología kirchnerista acerca de la sociedad que quieren construir.

 

Grabois, en un seminario en el Vaticano, afirmó que "La revolución consiste en colocar la humanidad en su sentido amplio como centro; desplazando los falsos valores de acumulación, extracción, productividad y competencia"; o sea aquellas herramientas que necesita cualquier economía para poder crecer y generar empleo. Una extraña idea que supone que crecer no es humano, dicha por alguien que dice representar a quienes están literalmente desesperados por encontrar una salida a su pobreza.

 

Pocos días después , Pérsico avanzó mas aún, y en un acto político con la presencia del presidente Fernandez llamó a “llenar la política de pobres” , cuestionó la “alternancia” en la democracia en Argentina y consideró que debe haber “20 años de un gobierno perteneciente al “movimiento popular”. Tampoco Pérsico hizo referencia alguna a la importancia de poder crecer y generar empleo para dar oportunidades de progreso a los mismos pobres que dice representar. No hubo una sola palabra en ambos discursos acerca de los objetivos que sueña lograr un enorme porcentaje de la sociedad: tener la posibilidad de progresar con mejor educación y trabajo ; y acceder a los bienes que consoliden su futuro, como la propiedad. Mas aún , flota en Persico y Grabois la amenaza de la intervención del Estado sobre estos valores, cuando cuestionan la misma idea de “acumulación”; o cuando apoyan desembozadamente las apropiaciones de tierras que perjudican a propietarios de cualquier tamaño.

 

Y, como si esto fuera poco, no hubo en estos discursos revolucionarios una sola referencia a la necesidad de una mejor educación, que es para el pueblo que ellos dicen representar la principal herramienta de progreso. De tal modo, muestran que la aspiración de tener una vida mejor no es “progresista” para quienes se llenan la boca con las criticas al capitalismo. Pero también es muy impactante constatar que no ha habido- ni en ese acto ni en ninguna otra oportunidad- intento alguno del presidente Fernandez para suavizar la perorata revolucionaria de sus socios; con lo que debemos suponer que esos delirios forman parte del modelo de país que el mismo quiere construir.

 

Esta coincidencia no es extraña. Resulta difícil encontrar en las discursos de los principales dirigentes kirchneristas palabras como las que detesta Grabois, incluyendo “inversión”; seguramente porque la asocian con otras peores, como “multinacionales” o “monopolios”. El problema es que un empresario Pyme que compra un camión o un torno, está inviertiendo ; y para hacerlo necesita la confianza que le anime a tomar el riesgo; y si no puede invertir no solamente no creará empleo, sino que lo ha de destruir si su empresa fracasa.

 

Esas no-palabras del kirchnerismo, se muestran también cuando sus jerarcas agreden a los empresarios de cualquier tamaño, sea con frases, decisiones económicas, o tolerancia a quienes- como Moyano- bloquean la posibilidad de producir. El sueño de Pérsico y Grabois, de un país con cada vez mas pobres sostenidos por planes sociales o empleos precarios, es un delirio que solo puede terminar en un desastre económico que genere mucho mas pobreza y desesperación que la que existe hoy. Ambos no saben- o no quieren saber- que estamos sentados sobre una bomba de tiempo que solo puede desactivarse con un plan económico que priorice la estabilidad, una moneda sana, la integración al mundo y el ordenamiento fiscal. O sea, con los valores en los que el kirchnerismo no cree.

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