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El éxodo de jóvenes profesionales de Argentina: "La única salida es Ezeiza".

Entre septiembre de 2020 y junio de 2021 casi 60.000 personas emigraron, eso equivale a unos 200 emigrantes por día. La cifra corresponde a las personas que pusieron "mudanza" como motivo de viaje en su declaración jurada, previo a dejar el país.

 

No obstante, expertos señalan que el número de emigrantes podría ser mucho mayor, ya que no todos los que planean irse de forma definitiva lo reconocen en sus documentos de viaje. "No solamente se van los que declaran mudanza; hay otros que declaran viajar por turismo o estudios, pero que también pueden ser emigrantes", advirtió el director del Instituto de Políticas de Migraciones y Asilo (IPMA), Leilo Mármora.

 

Fueron más de 445.000 los argentinos que viajaron por "turismo" durante esos 10 meses, y casi 15.000 lo hicieron por "estudio". Otros 180.000 declararon "residencia" como motivo de su viaje, mientras que más de 142.000 dijeron que se iban por "trabajo". Un cuarto de los que reconocieron que se estaban mudando de país viajaron a España, según información que la DNM pudo compartir con este medio. Los siguientes destinos más populares fueron países limítrofes, como Paraguay, Brasil, Chile y Uruguay. El 5% se mudó a Estados Unidos.

 

El actual fenómeno migratorio está protagonizado por jóvenes profesionales, muchos de ellos altamente calificados, lo que significa una importante pérdida para Argentina. Esto difiere de lo que pasó en 2001, cuando la emigración era mucho más heterogénea, tanto desde el punto de vista etario como profesional, e incluso socioeconómico.

 

En el caso de los más jóvenes, a la preocupación sobre su futuro se le suma el hartazgo sobre su presente. El medio BBC entrevistó a jóvenes que decidieron emigrar a diferentes partes del mundo, por ejemplo Daniela cuenta que en el barrio donde viven en las afueras de Madrid hay muchas familias de argentinos recién llegados, como la suya, con niños pequeños.

 

"No te explico con la cantidad de gente que nos estamos relacionando que llegó un mes antes o un mes después que nosotros, que también se vinieron con sus ahorros, dispuestos a gastárselos hasta establecerse".

 

Dice que la mayoría tiene ciudadanía europea, y algunos empezaron a buscar trabajo en España antes de mudarse. Otros llegaron dispuestos a arrancar su propio emprendimiento. Todos comparten su pesimismo sobre su país de origen. "Perdimos totalmente las esperanzas de que algo pueda cambiar en Argentina", lamenta.

 

"Hace muchos años que venía escuchando que el país está cada vez peor: la inflación, el dólar que se disparó. Mis padres estaban estresados, mis abuelos estaban estresados", cuenta Alexis Lewin, de 26 años, que vivía con su familia en Buenos Aires. "Todos me decían que cuando eran más jóvenes las cosas no eran así. Aparte de escucharlos lo iba viviendo", señala el joven, que es licenciado en dirección de negocios globales.

 

A pesar de que tenía un buen trabajo en una empresa de renombre, afirma que el sueldo no le alcanzaba para alquilar su propio departamento o hacer viajes al exterior. "No veía luz al final del túnel, no veía posibilidades de vivir solo. Con mi pareja nos íbamos a tener que matar para pagar el alquiler, ni hablar de tener hijos...", le contó a BBC Mundo. "Me levantaba todos los días y decía: ¿para qué? ¿Para qué sigo acá si mi meta es disfrutar de la vida?".

 

"Me juntaba con mis compañeros de secundaria y de facultad y estábamos todos en la misma: nos encanta Argentina, amamos el país, amamos la gente y el grupo de amigos que creamos, pero no tenemos futuro". Fue eso lo que lo impulsó, en abril pasado, a aprovechar las muchas facilidades que otorga el Estado israelí a los judíos que quieren mudarse allí. Cuando llegó al aeropuerto para abordar su vuelo a Tel Aviv se encontró con un gran número de jóvenes de veintitantos años, como él, dispuestos a realizar la misma aventura.

 

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